Mapas interactivos para seguir los incendios de Madrid: así ha funcionado la información geolocalizada durante la emergencia

Incendiosespaña.es

Los incendios que desde hace días azotan la Comunidad de Madrid han vuelto a poner de manifiesto la importancia de la colaboración ciudadana en la generación y difusión de mapas de información geolocalizada, una herramienta que se ha consolidado como una de las vías más eficaces para informar en tiempo real de la evolución de una catástrofe.

Desde que en la madrugada del 24 de julio se declaró la emergencia de interés nacional por los incendios forestales que afectan a la región, la Sierra Oeste se ha convertido en el foco de una de las crisis medioambientales más graves que ha vivido la Comunidad de Madrid.

El mapa que puedes consultar sobre estas líneas se apoya, como buena parte de las herramientas geolocalizadas que citamos en este artículo, en OpenStreetMap (OSM), el proyecto de cartografía colaborativa y de código abierto nacido en 2004 en el Reino Unido. A diferencia de Google Maps o Apple Maps, la cartografía de OSM no la elabora ni la posee una empresa privada, sino una comunidad de varios millones de voluntarios repartidos por todo el mundo —entre ellos miles de mapeadores activos en España— que editan a mano calles, edificios, senderos y puntos de interés, y liberan esos datos bajo una licencia abierta (ODbL) que permite a cualquiera reutilizarlos, modificarlos y redistribuirlos libremente. Es, en el fondo, otra forma de participación ciudadana, previa y menos visible que la de las redes sociales: la que construye, aportación a aportación, la infraestructura cartográfica de base sobre la que luego se montan servicios como IncendiosEspaña.es para representar, en tiempo real, dónde está ardiendo el territorio.

Como ya ocurrió durante la oleada de incendios de Galicia, Asturias y Portugal que analizamos en su día en PC, la información geolocalizada vuelve a demostrar su valor para entender de un vistazo dónde está el fuego, hacia dónde se mueve y qué zonas conviene evitar. Y, de nuevo, la participación ciudadana —esta vez menos a través de datos aportados directamente por los vecinos y más a través del uso masivo, la difusión y la exigencia de información fiable— ha sido determinante para que estas herramientas cumplan su función.

El papel de la ciudadanía: de espectadora a usuaria activa de los datos

Más allá del mapa de fondo que aporta OpenStreetMap —las calles, los municipios y las carreteras sobre las que luego se sitúan los datos del incendio—, en lo que se refiere a esos datos del incendio en sí, y a diferencia de otras emergencias en las que la información ciudadana se incorpora directamente al mapa en tiempo real (fotografías, avisos geolocalizados, reportes en el propio terreno), en el caso de los incendios de Madrid el papel de la participación ciudadana se ha concentrado sobre todo en dos frentes: la configuración de alertas personalizadas y la amplificación en redes sociales del hashtag oficial #IFSierraOeste, que la propia Comunidad de Madrid utiliza como canal centralizado para difundir cortes de carreteras, confinamientos, evacuaciones y el estado de los servicios básicos en las zonas afectadas.

Esa combinación —una fuente institucional que informa en abierto y una ciudadanía que la difunde, la consulta y la utiliza para tomar decisiones— es precisamente lo que ha dado utilidad real a los mapas interactivos que han proliferado estos días.

Los mapas que se han utilizado para seguir el incendio

IncendiosEspaña.es, el mapa que puedes consultar aquí, se ha consolidado como una de las referencias durante esta emergencia. Sobre ese mapa de fondo de OpenStreetMap, la plataforma —independiente, gratuita y no vinculada a ningún organismo oficial— sitúa los datos de los servicios de emergencias autonómicos combinados con información satelital de NASA y EUMETSAT, tal y como explicaba Xataka al detallar su funcionamiento. El sistema se actualiza cada cinco y cada quince minutos respectivamente, y cubre toda España, lo que le permite mostrar focos activos incluso en zonas donde todavía no hay confirmación oficial. La propia web dispone de una sección específica para Madrid donde puede consultarse la situación de los focos activos en la Sierra de Guadarrama y el resto de la región, además de recomendaciones básicas de seguridad —llamar al 112, no intentar apagar el fuego y alejarse en dirección contraria al viento— pensadas para quien se encuentre cerca de una zona de riesgo.

Uno de los elementos más útiles de la herramienta, y el que mejor ilustra ese papel activo de la ciudadanía, es su sistema de alertas por correo electrónico: como explicaba Xataka, cualquier usuario puede introducir su código postal y un radio de aviso (entre 10 y 50 kilómetros) para recibir un correo si se detecta un incendio dentro de esa distancia. Sus propios responsables insisten en que la plataforma no sustituye a los sistemas oficiales de emergencias, sino que actúa como una capa adicional de visualización apoyada en datos públicos.

A esta herramienta se suma la función de incendios de Google Maps, que también se ha popularizado durante esta ola de calor. Según describía El Debate, la herramienta cruza datos satelitales con los partes oficiales de las agencias de emergencia y, al activar la capa correspondiente, muestra alertas sobre cortes de carreteras o avisos de evacuación, con enlaces directos a las autoridades locales de protección civil. Pinchando sobre cada icono de incendio activo pueden consultarse la hora de la última actualización, la superficie afectada y teléfonos de asistencia, lo que la convierte en una herramienta orientada sobre todo a la planificación de rutas de evacuación seguras.

Para el seguimiento institucional, la propia Comunidad de Madrid mantiene actualizada una página oficial sobre el #IFSierraOeste, con la evolución del fuego, los municipios afectados, los cortes de carreteras y las medidas puestas en marcha: refuerzo de la red sanitaria del SUMMA 112, instalación de unidades móviles de telecomunicaciones en las zonas sin cobertura, asesoramiento jurídico gratuito en los partidos judiciales de San Lorenzo de El Escorial y Navalcarnero, y un plan urgente de vivienda dotado con 30 millones de euros para las familias damnificadas.

El valor de la participación ciudadana ante catástrofes climáticas: no es la primera vez

En Periodismo Ciudadano llevamos años documentando cómo el contenido generado por los usuarios se convierte en una pieza clave para informar, y a veces para salvar vidas, en catástrofes naturales. Ya lo vimos con los incendios gallegos, pero también con desastres de otra naturaleza en distintos puntos del planeta.

Cuando en julio de 2021 Zhengzhou, en la provincia china de Henan, sufrió en apenas 24 horas el equivalente a varios meses de lluvia —«un acontecimiento único en 1.000 años», según llegó a calificarlo la ONU—, fueron los vídeos y fotografías compartidos por los propios ciudadanos, especialmente los que mostraban a los pasajeros atrapados en el metro con el agua al cuello, los que permitieron dimensionar la magnitud real de la catástrofe antes incluso de que lo hicieran los medios tradicionales. Lo contamos entonces en «Las inundaciones de Zhengzhou, en China y el valor del periodismo ciudadano».

Algo similar ocurrió tras el terremoto que sacudió Marruecos en septiembre de 2023: como recogimos en «Vídeos ciudadanos muestran el impacto del devastador terremoto de Marruecos», las grabaciones difundidas en Twitter y TikTok por los propios afectados —desde derrumbes captados en directo hasta imágenes de la solidaridad vecinal organizando la ayuda— sirvieron tanto para tomar conciencia de la magnitud de lo ocurrido como para apoyar las labores de rescate y emergencia sobre el terreno.

El caso de los incendios de Madrid encaja en esa misma tradición, aunque con un matiz: aquí la ciudadanía no está tanto generando el contenido informativo original —como sí ocurrió con los vídeos de Zhengzhou o Marruecos— como activando, difundiendo y exigiendo que la información oficial y satelital llegue de forma clara y utilizable a quien la necesita. Es, en el fondo, la otra cara de la misma moneda: un ecosistema informativo en el que administraciones, plataformas independientes y ciudadanía se necesitan mutuamente para que los datos geolocalizados cumplan su función real, que no es otra que proteger a las personas.

Una función que va más allá de la emergencia inmediata

Estos mapas no solo sirven para seguir el fuego mientras arde. Su función se mantiene, e incluso se amplía, en las fases posteriores: permiten a los vecinos evacuados comprobar el estado de sus municipios antes de plantearse el regreso, ayudan a periodistas y organizaciones a documentar el alcance real de la superficie quemada —según los datos que la propia Comunidad de Madrid mantiene actualizados, el #IFSierraOeste ha afectado ya a cerca de 34.000 hectáreas y ha obligado a evacuar o confinar a más de 56.500 personas— y ofrecen una base de datos abierta que, con el tiempo, servirá para análisis posteriores sobre la magnitud de la catástrofe, como ya hizo en su día la Fundación Civio con los incendios de Galicia.

La lección que dejan estos días en Madrid es similar a la que dejaron los grandes incendios gallegos, las inundaciones de Zhengzhou o el terremoto de Marruecos: cuando los datos oficiales se combinan con información abierta y con una ciudadanía que los consulta, los difunde y los usa para protegerse, el periodismo de datos y los mapas geolocalizados dejan de ser una curiosidad técnica para convertirse en una herramienta de seguridad real. Mientras el #IFSierraOeste siga activo, estos mapas seguirán siendo, para buena parte de los madrileños, la forma más rápida y fiable de saber qué está pasando cerca de sus casas.

Dónde seguir informado

  • Comunidad de Madrid – #IFSierraOeste: la fuente oficial, con partes actualizados sobre evolución del fuego, cortes de carreteras, confinamientos y ayudas a los afectados.
  • IncendiosEspaña.es – Madrid: mapa independiente en tiempo real con datos satelitales y opción de configurar alertas por correo electrónico. Vista centrada en la Sierra Oeste de Madrid.
  • Google Maps – capa de incendios: activando la capa correspondiente en la app o en maps.google.com se pueden consultar focos activos, cortes de vías y avisos de evacuación.
  • Copernicus EFFIS – Current Situation Viewer: el visor oficial de la Unión Europea, con datos de focos activos y zonas quemadas a partir de satélites de la NASA y de EUMETSAT.
  • 112 Comunidad de Madrid: para emergencias reales sobre el terreno, ningún mapa sustituye la llamada al teléfono de emergencias.
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