¿Puede el periodismo profesional sustituir al periodismo ciudadano?

Finalizaba el año 2006 -y ha llovido mucho desde entonces en el terreno del periodismo ciudadano- y el blog Virtual China, con ocasión de la cobertura de unas protestas por la matanza de perros en aquel país, comparaba las fotografías realizadas por reporteros profesionales con las conseguidas por los ciudadanos para concluir estableciendo una diferencia principal: las de los profesionales reflejaban la mirada del espectador, las de los ciudadanos la del actor implicado en el suceso. Dos puntos de vista totalmente diferentes.

No todo se reduce a eso, por supuesto, y puestos a buscar de forma objetiva peculiaridades del periodismo ciudadano que puedan diferenciarlo del profesional y hasta proporcionarle un carácter propio, encontraríamos unas cuantas. Seguramente discutidas o negadas por quienes de raíz no aceptan la existencia del periodismo ciudadano, pero las hay.

Esas peculiaridades han estado en el centro de la polémica sobre el periodismo ciudadano desde sus inicios. Unos ni las contemplan, porque ni consideran que el periodismo ciudadano exista; otros las desprecian, porque aún aceptando el fenómeno le quitan importancia; algunos las aceptan, con la sensatez de poner cada cosa en su sitio sin restar valor a la otra; y hay también quienes, caminando hacia el exceso, las sobrevaloran y pretenden una revolución imposible en la que lo nuevo aniquile lo ya existente.

Esta última cuestión, la de si el nuevo fenómeno ciudadano terminará con el periodismo profesional tal y como lo conocemos, viniendo a sustituirlo, es debate recurrente, que perdura en el tiempo y no parece verse afectado por la evolución que el periodismo ciudadano experimenta, ni tomar en consideración las experiencias cada vez más numerosas en que ambos conviven sin roces ni disonancias.

Hay algo curioso en ese planteamiento. La pregunta es si el periodismo ciudadano puede sustituir al tradicional, siempre formulada en ese sentido, incluso por los que sin dudarlo responden afirmativamente. Tiene su lógica en un aspecto. Es lo nuevo, lo que ha aparecido después, lo que puede sustituir a lo que ya existía. Pero no todo es tan simple.

Para que se diera ese proceso de sustitución el nuevo fenómeno debería ser capaz de ofrecer todo lo que aporta el periodismo profesional. Dicho de otra forma, los periodistas ciudadanos deberían ser capaces de cubrir, por sí mismos, aspectos de la información de los que hoy por hoy sólo pueden darnos noticia los medios profesionales. Y no es cosa fácil.

David CohnEso mismo piensa David Cohn, fundador de Spot.us, quien no ve posible esa sustitución tan discutida. Pero también, con acierto, le da la vuelta a la pregunta en su blog DigiDave: ¿Puede el periodismo profesional sustituir al periodismo ciudadano?

Es la cuestión que a nadie se le ocurría plantear, y que responde a la evidencia de esas peculiaridades del periodismo ciudadano. Si éste se erradicara de golpe, ¿podrían los periodistas profesionales realizar algunas de las labores que ya desempeñan regularmente los reporteros ciudadanos? Tampoco resultaría sencillo.

La conclusión a que llega Cohn, que cada vez comparte más gente y que respaldan experiencias ya en desarrollo, es obvia. Si los unos y los otros tienen características o cumplen funciones difíciles o imposibles de intercambiar, ya no interesa esa disputa sobre quién puede reemplazar a quien.

Lo que ahora importa, lo que conduce hacia el futuro, es ver cómo ambas vertientes del periodismo son capaces de trabajar juntas, de colaborar sumando en lugar de competir entre sí por ocupar el mismo espacio.

Vía | DigiDave
Imágenes | Flickr de Kevin Lim (1 y 2)