Periodistas profesionales y ciudadanos perseguidos en Irán por cuestionar la información oficial sobre el Covid-19

Imagen de pisauikan en Pixabay 

En tiempo de coronavirus la organización internacional Reporteros sin fronteras denuncia la crítica situación a la que se enfrentan toda clase de informadores que están procurando ofrecer datos, de forma independiente, sobre la situación que atraviesa el país.

El hostigamiento de las autoridades iraníes a todo aquel que trata de cuestionar el número oficial de muertes atenta contra los derechos y libertades fundamentales de la población y sumerge al Gobierno de Irán en una grave crisis de credibilidad por su gestión del brote de Covid-19

Según esta organización, periodistas profesionales y ciudadanos han sido interrogados por funcionarios del ministerio de inteligencia tras ofrecer información contradiciendo las declaraciones oficiales sobre la epidemia de COVID-19. Algunas de estas personas han sido acusados ​​de “difundir rumores”.

Hamzeh Zare, (al que podemos ver en el siguiente vídeo), fiscal adjunto de la ciudad sagrada de Qom, anunció el pasado 5 de marzo que la persona que filmó el vídeo en la morgue de la ciudad había sido arrestada y acusada. El vídeo se hizo viral en redes sociales al mostrar los cuerpos de unas 30 víctimas de coronavirus, aunque el número oficial de fallecidos en Qom, según fuentes oficiales fue mucho menor. (Antes de ver este vídeo recuerda que contiene imágenes que pueden herir su sensibilidad).

El jefe del sistema judicial en Qom, Ali Mozafari, anunció el arresto de una enfermera en Qom que había publicado información en Instagram sobre el número real de muertes y la falta de equipos en el hospital. RSF informa también de las acusaciones a las que se enfrenta el editor de un canal de noticias en la App de Telegram, Fardin Moustafai, por ofrecer cifras que contradecían la información oficial.

Si esta situación es complicada en la calle, se agrava de manera exponencial en el interior de las cárceles iraníes, en donde se encuentran muchos periodistas o informadores represaliados. Entre los activistas encarcelados figura el fotógrafo iraní Soheil Arabi, detenido a finales de 2013 en Teherán, acusado de participar en la creación de un canal en Facebook que blasfemaba contra el islam y difundía información crítica frente al régimen. Durante su encarcelamiento y según informa RSF, Arabi sufrió malos tratos. Tras un largo proceso judicial fue condenado a tres años de cárcel, a recibir 30 latigazos y a pagar una elevada multa. Meses después fue condenado a la pena capital y, aunque la condena fue revocada en septiembre de 2015, se le condenó a siete años y medio de prisión incondicional.

En 2017 Soheil Arabi fue galardonado con el Premio RSF a la Libertad de Prensa en la categoría dedicada al periodismo ciudadano por su defensa de la libertad de información. Según denuncia RSF tanto Arabi como el periodista y defensor de los derechos humanos Narges Mohammadi podrían morir.

En la actualidad Irán ocupa el puesto 170 de los 180 países que conforman el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2019 de RSF.