El gobierno chino acentúa la represión informativa tras la detención de un gran número de periodistas ciudadanos

Todo aquel periodista que publique información contraria al régimen podría perder sus credenciales periodísticas. Los periodistas ciudadanos deberán contar con una acreditación oficial para poder informar.

Tras la condena a cuatro años de prisión de la exabogada y periodista ciudadana Zhang Zhan, de 37 años, por cuestionar las cifras oficiales de casos de COVID-19 en Wuhan, la maquinaria represora del gobierno chino continúa tratando de silenciar las voces disidentes. La medida llega tras las detenciones de un gran número de periodistas ciudadanos chinos represaliados por informar de la pandemia de Covid 19 y cuestionar las cifras oficiales.

El pasado 19 de enero la “Administración General de Prensa y Publicaciones” china comenzaba una campaña de censura encubierta como un “proceso de revisión anual” cuyo objetivo es el de evaluar toda actividad vinculada a la propaganda o difusión ideológica. El fin último sería “construir un equipo de periodistas políticamente fuertes, realistas e innovadores”.

Como consecuencia de dicha medida todas las publicaciones de un periodista en redes sociales serán evaluadas para determinar si son políticamente aceptables, independientemente de si son declaraciones de un periodista profesional o ciudadano. La principal consecuencia de esta evaluación será determinar si se debe o no renovar su acreditación de prensa.

La consecuencia inmediata de esta medida supone que, todo aquel periodista cuyas opiniones no sean afines con el régimen, corre el riesgo de perder sus credenciales y por tanto, su derecho a ejecer la profesión periodística de forma legal.

La medida incluye las opiniones vertidas en redes sociales y todo lo relacionado con el contenido generado por el usuario y el periodismo ciudadano.

Como nos explican desde DWNews:

En el futuro, estos periodistas ciudadanos también requerirán una acreditación oficial.

La medida afecta también a los usuarios chinos de plataformas extranjeras como Twitter y Facebook, que están oficialmente prohibidas y solo se puede acceder a ellas mediante software VPN.

De esta manera, el gobierno chino pretende seguir silenciando las voces disidentes como sucedió con Zhang Zhan o con otros periodistas ciudadanos de los que os hemos hablado en PC como: Li Zehua, (@KcrissLi), reaparecido tras su detención.

Peor suerte parece haber corrido el abogado, activista y periodista ciudadano Chen Qiushi, (@chenqiushi404), así como Fang Bin, en cuyos vídeos denunciaba la cantidad de fallecidos en uno de los hospitales de Wuhan. (En PC os hemos informamos puntualmente de esta situación).

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