El mapeo de redes: un método para incluir más voces en tus artículos

Proporciona un marco y un punto de partida, reconociendo que ningún plan de divulgación funcionará para todos, por lo que se trata necesariamente de un proceso gradual y repetitivo.

Imagen de StockSnap en Pixabay 

Por Elise Stolte

Una fecha límite puede condenar al fracaso a las mejores intenciones. Para , esa intención ha sido incluir una mayor diversidad de voces y rostros en la cobertura diaria de noticias.

Ese ha sido el objetivo declarado de mi sala de redacción durante años. Pero los plazos son implacables. Sin una estrategia clara para cambiar nuestra forma de trabajar, las mejores intenciones se desvanecen y terminamos citando las declaraciones de las primeras fuentes que nos responden el teléfono.

Es por eso que me alienta una nueva técnica de mapeo de redes que aprendimos en los talleres de Hearken sobre Elecciones participativas que fueron parte de la Agenda Ciudadana de Jay Rosen el verano pasado. Aplicamos la técnica en un proyecto sobre participación en las escuelas y el Covid-19 el otoño pasado. No es la panacea, pero es una estrategia. Sirve para superar la inercia y produce cambios notorios.

Soy columnista y periodista especializada en participación del lector en el Edmonton Journal, uno de los principales periódicos comerciales de una ciudad de aproximadamente un millón de habitantes en el oeste de Canadá. Tuve la oportunidad de estudiar con el equipo de Hearken el año pasado durante una licencia, mientras ayudaba a un medio de comunicación independiente a adaptar el enfoque de Rosen para usarlo en la cobertura de las elecciones municipales.

La Agenda Ciudadana de Rosen trata de basar la cobertura electoral en lo que los votantes consideran los temas principales, lo cual resulta refrescante. Pero lo que realmente me llamó la atención fue el ejercicio práctico escrito por Bridget Thoreson de Hearken para ayudar a los periodistas a encontrar a ese electorado.

Ella lo llama mapeo de redes: el proceso de literalmente extraer información de los muchos grupos que tienen interés en el tema que se está cubriendo, incluidos aquellos que normalmente no son parte de la actual audiencia de un medio de comunicación.

“Es muy fácil olvidar que realmente no estás en contacto con todas las personas a las que les interesa tu trabajo“, dijo Thoreson, cuando volví a conectarme con ella para preguntarle sobre los orígenes de la herramienta.

La herramienta es una adaptación de un curso que tomó en paralelo a su Maestría en Marketing y Comunicaciones Integradas y también es comúnmente utilizada por profesionales que trabajan en el campo de la participación pública.

“Lo llamamos mapa y realmente se convierte en un mapa que te permite documentar tu trabajo” dijo. “Aparentemente a la gente le resultaba realmente valioso. Lo que más valoraban era contar con un punto de partida”.

Es tan simple que es casi una locura escribir un artículo al respecto. Este otoño, comencé nuestro trabajo sobre participación en las escuelas y el Covid-19 escribiendo en el centro de una hoja de papel grande el título del tema. Luego dibujé una gran línea de puntos alrededor.  

Estaba bastante segura de que escucharía testimonios de profesionales con niños en el sistema de escuelas públicas y de abuelos con solo poner un típico anuncio en el periódico y en la web, por lo que enumeré esos grupos dentro del círculo.

Pero no estaba segura de si escucharía testimonios de niños en edad escolar, inmigrantes recientes o padres miembros de las comunidades BIPOC (negros, indígenas y otras personas de color). A estos los coloqué fuera del círculo.

Luego, debido a que ahora estaba por escrito y era una parte específica del plan, elegí un grupo a la vez y me dispuse a contactarme con esos grupos. En cada caso, me acerqué a alguien que sabía que tenía influencia en la comunidad y esa persona me ayudó a reunir a algunas más para que participaran en una videollamada más amplia.

Esas voces se mezclaron con las de más de 300 padres, maestros y estudiantes a quienes mediante una convocatoria general invitamos a participar a través de encuestas. Usamos las preguntas y muestras de frustración que expresaron para dar forma a una serie de 10 artículos sobre el Covid-19 mientras los estudiantes regresaban a la escuela por primera vez durante la pandemia.

Esto provocó un cambio notorio y reflejó mejor a la comunidad. Pero más que eso, el hecho de invertir recursos en estas relaciones llevó a otras historias, más cercanas al corazón de las comunidades, como escribir artículos sobre una forma de mantener a los niños en sus hogares y trasladar a los padres durante una intervención de bienestar infantil, un nuevo programa de mentorías que vinculen a niños y estudiantes universitarios negros, y una iniciativa para construir círculos de justicia restaurativa en una comunidad fuertemente golpeada por el crimen.

Más de 130 periodistas de 63 salas de redacción asistieron a los talleres de Elecciones participativas el año pasado y, a partir de las respuestas de la encuesta y de los comentarios informales que recibieron, los organizadores pudieron ver que la técnica de mapeo de redes era una de las favoritas. Proporciona un marco y un punto de partida, reconociendo que ningún plan de divulgación funcionará para todos, por lo que es necesariamente un proceso gradual y repetitivo.

Katherine Nagasawa, productora de participación de la audiencia para WBEZ en Chicago, tomó el concepto y luego lo combinó con un mapa geográfico. Su equipo quería asegurarse de que al menos la mitad de las presentaciones que recibieron para la Agenda Ciudadana provenían de las áreas más afectadas por el Covid-19. Así que mapearon los datos sobre índices de casos del virus, muertes y reclamos por desempleo.

Luego encontraron formas de enfocarse en esos vecindarios, un grupo diferente a los que integran la división normal entre el norte y el sur de Chicago. Se asociaron con organizaciones comunitarias a las que los residentes normalmente recurren en busca de información y también asistieron a eventos de distribución de alimentos o suministros escolares. Alcanzaron fácilmente sus objetivos, recolectando 2.200 presentaciones.

“Fue un ejercicio bueno y exigente para nuestra sala de redacción. Todas estas eran comunidades de color que, francamente, han sido desatendidas por los medios, incluso por nosotros”, dijo Alex Keefe, editor adjunto de política de WBEZ, y le dio crédito a Nagasawa por haber logrado construir relaciones pacientemente.

En Cincinnati, el mapeo de redes también fue un marco importante para que el equipo comenzara a pensar de manera crítica sobre a quiénes querían llegar. El reportero de WCPO, Larry Seward, dijo que rápidamente tenía más de 14 grupos en la lista y que su jefe agregó más. Eso le sirvió como hoja de ruta.

Como parte de sus esfuerzos por participar en la Agenda Ciudadana, se asoció con dos campañas de registro de votantes, y logró que distribuyeran un formulario de preguntas de WCPO a los que votaban por primera vez. Un funcionario electoral colaboró de manera informal solicitando a varios de sus compañeros de trabajo que contestaran preguntas sobre seguridad electoral y enviándole las respuestas vía correo electrónico.

Visto en retrospectiva, está claro que el simple proceso de mapear los diversos grupos interesados en un tema amplía las perspectivas en una sala de redacción en general. Se aleja del hábito de dejar que unas pocas perspectivas en la reunión de redacción determinen la cobertura, dijo. “Nos hace más responsables y conscientes de nosotros mismos”.

“No se trata solo de la raza. También se trata de otras experiencias de vida”, dijo Seward. “Es una mirada de 360 grados, incluso la experiencia religiosa. Tenemos que analizar detenidamente y hacer un gran esfuerzo para incluir algunas de esas voces. Eso no es fácil”.

Elise Stolte es columnista y periodista de participación en el Edmonton Journal.

Esta entrevista de Elise Stolte, publicaba en el Nieman Lab, ha sido traducida por Juan Arellano, para Periodismo Ciudadano.