Journalist Assistance Program: protegiendo a periodistas en peligro como Zakwan Hadid

El Committee to Protect Journalists, (CPJ), ha puesto en marcha un programa destinado a proteger a periodistas en peligro. El Journalist Assistance program se centra en la protección de aquellos periodistas, ciudadanos o profesionales, cuya vida haya corrido peligro en el ejercicio de su profesión, a través de una combinación de asistencia financiera y no financiera.

En esta edición, el CPJ examina el trabajo de Zakwan Hadid, un periodista ciudadano sirio de 29 años de edad, que huyó a Turquía después de recibir amenazas de muerte por parte de militantes y grupos de la oposición en relación con el ejercicio de su trabajo. Hoy en día, Hadid trabaja en una estación de radio en Estambul.

siria-2Hadid es un ejemplo de las dificultades a las que los periodistas sirios se han enfrentado desde el levantamiento en 2011  y del objetivo de este programa de protección a periodistas en peligro. El CPJ, a través de este servicio apoya a Hadid con un subsidio para proteger el ejercicio de su trabajo y también el de la libertad de expresión en el mundo.

Unos meses después de que comenzaran las protestas en Siria en marzo de 2011, este profesor y conferenciante decidió comenzar a informar sobre el conflicto para dar a conocer al mundo las violaciones de los derechos fundamentales que se estaban viviendo en el país. En entrevista por Skype con el CPJ señala:

“Yo no quería llevar armas, quería ayudar a los que no estaban luchando”. “Me gusta el periodismo por lo que representa y lo que significaba para mí. … Quería arrojar luz sobre los que operan fuera de la ley, especialmente aquellos que están en el gobierno.”

Hadid comenzó a trabajar para Shaam News Network, (@ShaamNewsEn), un medio ciudadano que ofrece información sobre la vida cotidiana en Idlib y otras provincias sirias. También ha trabajado para el Maarat al-Nu’man Media Center, dos medios nacidos para llenar el vacío informativo dejado por los medios tradicionales tras el estallido de la guerra civil en Siria y por la ausencia de uentes de noticias independientes. Los miembros de estos medios tuvieron que asumir el papel de periodistas ciudadanos o activistas para poder informar.

Hadid señala al CPJ que su jefe en la Maarat al-Numan Media Center fue arrestado después de criticar al gobernador de Alepo. Hadid dijo que las fuerzas del gobierno llegaron a su casa y detuvieron a su hermano, amenazando con matarlo.

Hadid comenzó entonces un recorrido por las grandes cadenas de medios para tratar de pedir ayuda desde Al-Jazeera y Al-Arabiya, comenzó a colaborar con salidas internacionales, como la BBC, The New York Times y Los Angeles Times, ofreciéndoles vídeos y fotografías, así como información.

“No me di cuenta de lo mucho que podría hacer como periodista”, señala, de ahí que comenzará a tomar cursos de periodismo a distancia. En 2012, un individuo que se identificó como miembro de un grupo islamista vinculado a Al-Qaeda, le dijo que lo mataría si le denunciaba. En agosto de 2012, Hadid se mudó a otra ciudad en Siria. A principios de 2013, su familia huyó a Turquía.

“Mi familia se trasladó a Turquía por seguridad, pero yo me quedé atrás”. “Nuestra casa fue bombardeada varias veces, pero yo me quedé”. Hadid denuncia la persecución a la que se está viendo sometido. En agosto de 2013, un coche bomba estalló cerca de su oficina y fue entonces cuando decidió salir del país.

En septiembre de 2013, huyó a Siria por el sur de Turquía. Las amenzas han continuado desde entonces como consecuencia de su trabajo como periodistas, a pesar de ello parece firme en su decisión de seguir informando.

“Quería seguir siendo periodista, pero era tan duro”. “Yo estaba esforzándome tanto para mantenerme informado y seguir los acontecimientos. Me muevo de cibercafé en cibercafé sólo para estar al tanto de lo que está pasando. Yo era profesor y conferenciante antes, pero ahora soy periodista y voy a seguir siendo periodista“.

En enero de 2015, Hadid se unió a Radio Alkul, una estación de radio siria con sede en Estambul. Aún así Hadid señala: “Sigo viviendo en el miedo, porque me niego a sucumbir”.