Pekín quieren endurecer las normas para usar las redes de microblogging

Con cierta frecuencia, hemos venido hablando aquí de China, la mayor parte de las ocasiones en relación con la estricta censura que ejerce el gobierno de aquel país y que, lógicamente, afecta en gran medida a Internet. Una censura férrea que ahora las autoridades parecen pretender endurecer aún más.

Con más de 500 millones de usuarios de la Red radicados en China, gran parte de ellos lo son también de los servicios de microblogging que operan en el país, siendo Weibo el más popular de ellos con más de 200 millones de usuarios. Estos servicios son los que están ahora en el punto de mira de la censura gubernamental por ser la principal fuente de opiniones críticas con el gobierno, en gran medida gracias al anonimato de los usuarios que propician esas redes.

Las autoridades chinas justifican el control de Internet por su lucha contra los contenidos pornográficos o violentos, pero en realidad se bloquean todas las páginas y contenidos molestos para el gobierno, como las relacionadas con los derechos humanos, la matanza de Tiananmen de 1989, la situación en el Tíbet o, recientemente, la revuelta popular en Wukan. Una censura a la que no dejan de verse sometidas las redes sociales, entre ellas también Weibo.

Las nuevas normas para las redes sociales, anunciadas ya en octubre pasado, están oficialmente destinadas a “proteger los intereses de los usuarios y a mejorar la credibilidad de la web”. Aunque el problema para los censores es que en los últimos meses Weibo ha aireado corruptelas y otras injusticias que ponen en entredicho la gestión de las autoridades comunistas.

Para luchar contra esa situación, la nueva normativa obliga a todos los usuarios de las redes de microblogging a identificarse con su verdadero nombre y prohíbe expresamente el uso de esas redes para incitar a las concentraciones o manifestaciones ilegales.

Un intento de controlar aún más unas redes sociales autóctonas cuyo crecimiento fue impulsado por el propio gobierno chino, en la creencia de que serían más fácilmente manipulables que las bloqueadas Twitter y Facebook. Aunque a estas últimas ni el bloqueo las ha hecho desaparecer totalmente. Aún quedan en ellas usuarios chinos que usan programas especiales de software para burlar los muros de la censura gubernamental.