Jay Rosen: Así luce una organización de prensa basada en la confianza de sus lectores

(Traducción realizada por Cecilia Cárdenas como parte del proyecto Traduciendo América Latina. Fuente original: Nieman Lab).

El profesor de la NYU explica por qué está colaborando con el lanzamiento en EE. UU de De Correspondent— y por qué diseñar un modelo confiable de afiliación es fundamental para el futuro del periodismo.
En las conferencias sobre periodismo a las que suelo asistir, Aron Pihofer, quien en los últimos años ha ocupado  roles esenciales en las operaciones digitales del New York Times y del Guardian, ha venido planteando una muy buena pregunta. ¿Qué sucedería si las organizaciones de prensa optimizaran cada una de las actividades que hacen, para generar confianza? No para ganar velocidad, tráfico, beneficios, titulares o premios… sino para generar confianza. ¿A qué se parecería eso?

Mi respuesta: Luciría muy similar a De Correspondent.
De Correspondent, que se puso en marcha en el 2013 en los Países Bajos, se financia exclusivamente con aportes de sus miembros: 56.000 suscriptores, que abonan alrededor de $63 anuales porque creen en el tipo de periodismo que hacen 21 corresponsales a tiempo completo y 75 freelancers. El 28 de marzo, los responsables del sitio anunciaron su próxima expansión a los EE. UU. donde instalarán una sucursal en New York. (Más detalles en el post de Ken Doctor en Nieman Lab.)
Otro de los anuncios fue que voy a colaborar con ellos. Sí. Con $515,000 de Knight Foundation y Democracy Fund, en la NYU estoy iniciando un proyecto de investigación diseñado para beneficiar a las organizaciones de prensa estadounidenses que tienen una estrategia de afiliación, a la vez que aumenta las probabilidades de que The Correspondent tenga éxito en su mudanza más allá del Atlántico. Además he aceptado convertirme en el primer “embajador” de The Correspondent en el mercado estadounidense. Eso significa que contribuiré a presentar su modelo a otros que puedan ayudar — incluso posibles aportantes de fondos. (¿Es usted uno de ellos?)
Como puede haber notado, creo en lo que estos jóvenes periodistas holandeses están haciendo. Creo que tienen un fuerte sentido de cuál es el mejor modo de construir una sala de redacción sostenible. Pero lo que realmente me impresionó es lo que dije antes: el modo en que optimizan sus operaciones para generar confianza. En este artículo voy a:
•    desarrollar lo que quiero decir con “optimizar para generar confianza”
•    describir el plan de investigación para el nuevo Proyecto de afiliación Puzzle, patrocinado por Knight Foundation y Democracy Fund
•    explicar las razones por las que apoyo y presto mi nombre para el desembarco de The Correspondent en los EE. UU.
Parte Uno: Optimizar para generar confianza. ¿Por qué afirmo que una organización de prensa  que optimize sus operaciones para generar confianza luciría bastante similar a The Correspondent? Existen cuatro razones principales.
Razón 1. Sin avisos publicitarios. Sin selección de destinatarios. ¿Ha oído alguna vez este lema? “Si no está pagando por el producto, el producto es usted”. Sus lecciones pueden quedar al descubierto, y algunos la consideran una tontería, pero esta frase captura en parte las cualidades de los medios comerciales. No se puede confiar totalmente en que estén del lado de su público porque tienen otra clase de clientes por los que preocuparse: los anunciantes. Aún cuando sean dirigidos con seriedad y nunca cedan a las exigencias de los anunciantes, pueden aparecer distorsiones más sutiles. Un ejemplo obvio: los cebos publicitarios. Otro menos obvio: encuestas publicitarias (que promocionan alimentos, negocios inmobiliarios, automóviles) tienden a aparecer como productos editoriales (Grub Street, Curbed, Jalopnik).
No hay nada intrínsecamente corrupto en eso. Es un sistema que puede subsidiar muchas cosas positivas. Y cada sistema subsidiado tiene desventajas, incluso la afiliación. Pero si usted está haciendo periodismo de servicio público, tratando de optimizar sus operaciones para generar confianza, le ayuda enormemente estar libre del negocio de comprar y vender la atención del público. The Correspondent lo entendió de inmediato. Esa es la razón por la cual no tiene publicidad ni patrocinadores.
“The Correspondent no tiene que pensar en destinatarios o adaptar sus contenidos para complacer, por ejemplo, a lectores de entre 25 y 40 años, de clase acomodada. “El sitio ve a sus lectores como individuos movidos por la curiosidad que no pueden quedar reducidos a datos demográficos. Este principio también es la base de la minimización de datos que integra nuestra política de protección de datos. Sus postulados fundamentales:
•    Solo recopilamos datos personales exigidos por ley o necesarios para el buen funcionamiento de nuestra plataforma.
•    No vendemos esta información a terceros.
•    El propósito de cualquier recolección de datos debe ser explicado claramente a nuestros suscriptores.
•    En la medida de lo posible, los miembros deben tener control sobre sus datos.

Por supuesto, términos como “en la medida de lo posible” dejan mucho margen a la interpretación. Debido a que The Correspondent todavía depende de servicios de terceros como YouTube, Vimeo, SoundCloud, y Adobe TypeKit, no puede decirle a sus suscriptores: “Nunca lo van a monitorear”. Pero puede decir: Estos son los servicios que utilizamos y por estas razones. Esto es lo que estamos haciendo para minimizar el problema. Le puede decir la verdad a la gente, como lo hizo aquí y aquí. (Traducido al inglés por Google aquí y aquí ).
Razón 2. Libre del ciclo de 24 horas de noticias. The Correspondent se autodenomina un “antídoto contra la rutina diaria de noticias”. Cuando uno no está esforzándose para encontrar un ángulo único en una historia que todos los medios están desarrollando, es más fácil evitar titulares del tipo cebo publicitario, que atentan contra la confianza. No perseguir la historia llamativa del día puede perjudicar su tráfico, pero si usted no está vendiendo tráfico (porque no tiene anunciantes) los daños se reducen al mínimo.
Esto también puede afectar la relevancia: si usted no está cubriendo las historias que todo el mundo está escuchando hasta el cansancio, ¿va a empezar a sonar alejado de lo esencial y desconectado? The Correspondent tiene una respuesta para eso: “No se trata del tiempo sino del clima”. Es una frase que los editores usan para mantenerse en el camino correcto. Significa: Ignorar las momentáneas señales diarias, y centrarse en los patrones subyacentes. “No se trata del tiempo sino del clima” es simplemente un lema. Hay que aplicarlo, y eso siempre es difícil. Pero es el lema correcto cuando se trata de optimizar para generar confianza. Y si consigue aplicarlo, no parecerá desconectado en absoluto. Se sentirá más necesario. (Para tener una idea de la clase de periodismo que hace The Correspondent, visite aquí y aquí ).
Razón 3: Autores en el centro y con margen de maniobra. En la era de la prensa escrita, el término utilizado era “periódico de autor.” (The Village Voice en su época dorada, en las décadas del 1960 y 70 era llamado así.) Significaba una sala de redacción donde la iniciativa editorial — las ideas respecto a lo que había que cubrir — provenían de personas cuyos nombres aparecían en los artículos. Se les daba mucho espacio.
El contraste implícito es con un “periódico de editor” (La revista Time durante su período clásico), donde los escritores tienen menos margen de maniobra. No tiene ningún producto impreso, pero The Correspondent es un periódico de autor. Se alienta a sus 21 corresponsales a tiempo completo a definir sus propios ritmos y elegir aquellos temas que les apasionan, que les interesa comprender. (He aquí una lista de los temas que han sido cubiertos por sus autores.) El enfoque es similar al modelo de “obsesiones” desarrollado por Quartz. En The Correspondent, no se les exige a los periodistas adoptar un punto de vista totalmente imparcial, pero si que no estén del lado de nadie.

Sin línea partidaria. Sin objetividad forzada. Los autores pueden llegar a conclusiones y mostrar convicción, pero su trabajo tiene que estar completamente fundado en pruebas. Si la evidencia los obliga, van a alterar sus convicciones y compartir esa nueva perspectiva con los lectores. Los corresponsales nunca hacen periodismo del tipo él/ella dijo; lo que hacen más bien es periodismo al estilo “Entonces yo dije, y ahora digo”.
En mi opinión, esa es la manera correcta de optimizar la tarea de los autores para construir confianza.

Razón 4: El periodista como líder de la discusión.
A cambio de libertad para definir sus ritmos e informar sobre sus pasiones, se les exige a los corresponsales que inviertan en interacciones ricas con los lectores. No tienen opción. Es parte del trabajo. Este paso es crucial para el modelo de confianza del The Correspondent-y su economía. Los editores lo denominan “el periodista como líder de la conversación”. Comienza con una característica del sitio. Permite elegir autores para seguirlos de manera individual: aquellos cuyos proyectos más le importan.
Lo que se espera es que los autores compartan continuamente con sus lectores y seguidores los temas en los que están trabajando. Que cuando inicien nuevos proyectos formulen preguntas y publiquen convocatorias: relacionadas con lo que quieren saber, los conocimientos que necesitan para hacerlo bien, cualquier tipo de ayuda que requieran de los lectores. A veces, el proyecto son los lectores. Los autores también manejan los hilos de la discusión – a los que no se denomina comentarios sino contribuciones- con el fin de destacar los mejores aportes y reunir material útil para la próxima versión de una historia en curso. Todos los corresponsales preparan boletines semanales que vía correo electrónico mantienen a sus seguidores al tanto de los temas en los que están trabajando. (He aquí un ejemplo de la corresponsal en tecnología limpia y movilidad Thalia Verkade).
Estos requisitos se asemejan al enfoque adoptado por David Fahrenthold del Washington Post durante la campaña del 2016. Como escribí en diciembre:

Fahrenthold explica qué está haciendo y cómo. Él deja que los lectores últimos de su trabajo     vean con cuánto esmero se realiza. Permite que todo aquel que podría tener algún conocimiento sobre el tema lo aporte. Las personas que lo siguen pueden ver cuánto material entra en una de sus historias, lo que significa que es más probable que confíen en él. (Y que desconfíen de los ataques de Trump en su contra… ¿Ve cómo funciona?) Él también es humano, humilde, accesible, y muy pero muy decidido. Nunca va más allá de los hechos, pero denuncia las contradicciones cuando tiene los hechos. Tan impresionantes son los resultados que la gente me dice todo el tiempo que fue el propio Fahrenthold el que logró que se suscribieran. Él no lo está “solucionando”, pero sin duda está contribuyendo a la solución del problema de la confianza.

Fahrenhold adoptó este estilo por su cuenta, y fue ampliamente alabado por ello. En The Correspondent a los periodistas se les exige que trabajen de esa manera. Y vale la pena. Aquí hay una convocatoria dirigida a los lectores (y a personas que los lectores quizás conozcan.) “Estimados empleados de Shell: Hablemos”. Y este es el resultado de dicha convocatoria: ‘Shell sabía’: la película de 1991 de la petrolera que advirtió sobre el peligro del cambio climático. Impresionante. Y aquí, los lectores explican con sus propias palabras por qué contribuyeron con datos al trabajo de The Correspondent.
En 1999, mi amigo Dan Gillmor, que entonces trabajaba en Silicon Valley como columnista del San Jose Mercury News, pero que era de los primeros en bloguear, descubrió algo importante: “mis lectores saben más que yo”. Tardó quince años, pero una compañía de noticias finalmente adoptó en sus operaciones el modelo de negocio basado en la profunda visión de Gillmor de lo que podría ser el periodismo en la era de Internet. El siguiente párrafo proviene de un excelente artículo publicado en The Drum sobre el surgimiento de The Correspondent, que incluye citas de su cofundador y actual editor Ernst-Jan Pfauth:

La filosofía de De Correspondent es que 100 lectores médicos profesionales saben más que un reportero sobre asistencia sanitaria. Por eso, cuando el reportero está preparando una historia, informa a los lectores el tema sobre el que planea escribir y pide que los que tengan conocimiento de primera mano compartan su experiencia – desde médicos a pacientes. “De esta manera logramos historias con mejor información porque contamos con una gama de fuentes más amplia”, declara Pfauth en The Drum. “No se trata solo de líderes de opinión o de voceros, sino que conseguimos información de gente común. Y, por supuesto, desde el punto de vista de los negocios hay ventajas porque logramos mayor lealtad de los lectores. Cuando estos participan se genera una unión más fuerte entre el periodista y el lector”.

¡Correcto! Y de ese modo se logra maximizar la confianza – y producir periodismo de calidad – a través de un compromiso genuino del lector.
Observe cómo todas las piezas encajan entre sí: Cuando usted no tiene anunciantes, no hay nada que deba cubrir porque atrae tráfico u ofrece un entorno adecuado para los anuncios. Liberarse del ciclo de 24 horas de noticias -sumado a dejar de lado a los anunciantes – posibilita otorgarle mayor libertad creativa a sus autores. Esto a su vez contribuye a atraer talentos. Exigir que los autores interactúen con los lectores y aprovechen sus conocimientos, no sólo mejora el periodismo al ampliar su base, sino que también genera lazos entre lectores y autores y les da una cuota de participación en el producto final, porque fueron parte de la etapa creativa. Por lo tanto, es más probable que compartan el producto-y estén más propensos a renovar su membresía.
Aquí tengo que explicar un poco cómo funciona el modelo “pago” de The Correspondent’. Si va a la página principal e intenta acceder a sus contenidos, se le pedirá que se suscriba y pague la cuota de afiliación. Pero esa es la única encarnación posible del “muro” de un sitio disponible mediante suscripción. En la web o vía correo electrónico, todo enlace que remita a un artículo publicado en The Correspondent siempre es de libre acceso. Los miembros pueden compartir enlaces con sus redes de manera ilimitada, y esos enlaces funcionarán siempre. Nadie va a recibir un aviso del tipo: Usted ha accedido a 9 de los 10 artículos libres que le corresponden este mes … Los suscriptores no pagan para ser miembros porque de ese modo van a obtener acceso exclusivo a algo que se le niega el resto del público. No es así como funciona. De esa manera funciona Politico Pro. Así es como funciona

The Information. The Correspondent quiere que su obra se difunda libremente. También quiere que usted se suscriba. Se niega a conceder la existencia de alguna contradicción entre ambos objetivos.
Una vez más, creo que el camino correcto para maximizar la confianza es seguir un modelo en el que los “lectores pagan por el producto”.
Parte dos: El proyecto de afiliación Puzzle. Como he tratado de dejar en claro, creo que The Correspondent tiene un buen modelo. Pero hasta ahora sólo ha sido probado en el mercado holandés (17 millones de personas). El mercado estadounidense (325 millones) es diferente: mucho más grande y competitivo. Sería absurdo suponer que The Correspondent podría simplemente trasplantar su modelo y prosperar en los Estados Unidos. El modelo de periodismo financiado por suscriptores tiene una larga historia aquí, más evidente en la radio pública, pero no sólo allí. Y existen organizaciones con membresía en ámbitos distintos al periodismo que podrían aportar buenas ideas.

Al mismo tiempo, The Correspondent cuenta con conocimientos que pueden ser útiles para los sitios locales, sin fines de lucro, y especializados en noticias en los EE.UU. mientras consiguen apoyo de los lectores. El conocimiento debe fluir en ambas direcciones. De los sitios estadounidenses al The Correspondent, y desde The Correspondent al periodismo estadounidense mientras el sitio holandés trae su modelo a los EE. UU. Aquí es donde comienza el trabajo del proyecto de afiliación Puzzle. Ha sido diseñado para responder a tres preguntas:
1.    ¿Qué puede aprender el periodismo estadounidense del éxito obtenido por The Correspondent con su modelo de afiliación desarrollado para apoyar el periodismo de servicio público?
2.    En su proceso de expansión a Nueva York y al mercado estadounidense, ¿qué necesita saber The Correspondent sobre qué ha funcionado- y que no-del modelo de afiliación en los EE. UU.?
3.    Si los lectores van a apoyar el periodismo de servicio público aportando dinero directamente, ¿cómo tiene que ser el contrato social entre ellos y los periodistas? ¿Cuáles son las mejores prácticas para mantener esa relación sólida y viva?

Así es como el proyecto va a intentar responder a estos interrogantes.

•    Descubriendo cómo ha funcionado el sistema de afiliación- y en qué ha fallado – en organizaciones estadounidenses de noticias que lo han probado, lo que significa visitar lugares clave, entrevistar a conocedores del tema, recopilar documentos y estadísticas de éxito y reconstruir a partir de los distintos componentes y en base a las lecciones aprendidas la mejor práctica.
•    Utilizando métodos similares, realizar una investigación sobre la experiencia de The Correspondent con el sistema de afiliación desde el 2013 con el fin de extraer lecciones para el periodismo estadounidense.
•    Organizar eventos que posibiliten el intercambio de conocimientos y experiencias.
•    Compartir en una serie de informes y artículos los resultados de este trabajo de modo que  queden a disposición de la comunidad periodística y de otros investigadores, con especial énfasis en el contrato social que debe existir entre periodistas cuando los lectores tienen acceso directo a las publicaciones.

Parte  Tres: Por qué apoyo a The Correspondent. Porque creo que saben lo que están haciendo. Porque tienen bien establecidas sus prioridades. Porque el periodismo estadounidense necesita abrirse a la influencia extranjera. Porque la producción de noticias de interés público no puede ser exitosa sin replicar la confianza de la que gozan los autores de esas noticias. Porque Aron Pilhofer ha planteado una pregunta verdaderamente inteligente:¿Qué sucedería si las organizaciones de prensa optimizaran la totalidad de sus operaciones en pos de ganar confianza? Porque Trump está construyendo desconfianza a mayor velocidad de lo que tardan los periodistas en adaptar sus métodos para inspirar en el público confianza en lo que hacen. Porque, gente, no tenemos mucho tiempo. Porque los lectores, televidentes y oyentes se están despertando ante la urgencia del momento, listos para apoyar al auténtico periodismo con dinero de verdad, pero sólo si el contrato social se modifica. Porque ¿para qué sirve tu reputación académica si no estás preparado para invertirla en algo en lo que en verdad crees?

(Traducción realizada por Cecilia Cárdenas como parte del proyecto Traduciendo América Latina. Fuente original: Nieman Lab).