Zooniverse: un exitoso ejemplo de participación ciudadana al servicio de la ciencia

La colaboración de los ciudadanos en el ámbito de la ciencia está contribuyendo a agilizar un gran numero de investigaciones. Zooniverse, (@the_zooniverse), es uno de los proyectos de ciencia ciudadana más relevantes. Zooniverse comenzó en julio de 2007 con un solo proyecto, Galaxy Zoo, un ejemplo de ciencia ciudadana que utiliza la ayuda de gente anónima en favor de la investigación científica. Este proyecto online de astronomía consiguió clasificar alrededor de un millón de galaxias.

En el año de su lanzamiento Kevin Schawinski, miembro del equipo señalaba: “El cerebro humano es mucho mejor que un ordenador en trabajos relacionados con el reconocimiento de patrones”. Contar con la participación ciudadana ha permitido procesar en un tiempo récord un sin fin de imágenes que, de otra manera, hubieran supuesto años de investigación científica.

Desde Discover Magazine, destacan especialmente la importancia de la colaboración ciudadana en el análisis de datos científicos, señalando cómo estos voluntarios, que ni siquiera cuentan con conocimientos de astronomía, hacen la mayor parte del trabajo. El caso de Galaxy Zoo puesto en marcha por Zooniverse obtuvo unos resultados sorprendentes, como destacan desde su web:

 en las primeras 24 horas, nos quedamos impresionados al recibir casi 70,000 clasificaciones por hora. Al final, más de 50 millones de clasificaciones fueron recibidas por el proyecto durante su primer año, proporcionado por más de 150 mil personas.

galaxi-zooLa experiencia de Galaxy Zoo permitió generar numerosos resultados científicos únicos, poniendo de manifiesto la relevancia de contar con la colaboración ciudadana en este ámbito de ahí que en la actualidad, Zooniverse albergue innumerables proyectos de ciencia ciudadana.

Henry Sauermann, profesor de Gestión en el Instituto de Tecnología de Georgia y Chiara Franzoni del Politecnico de Milano, reunieron datos sobre siete proyectos de Zooniverse, entre los que se incluyeron seis proyectos de clasificación de imágenes espaciales (Solar Stormwatch, Galaxy Zoo Supernovae, Galaxy Zoo Hubble, Moon Zoo, The Milkyway Project, and Planet Hunters) y (Old Weather).

Los investigadores analizaron la participación de los ciudadanos en cada proyecto, durante sus primeros 180 días de existencia, teniendo en cuenta desde cuántas personas han participado, a cuántas horas pasan a diario esas personas investigando o cuántos elementos han clasificado.

En los seis proyectos han participado 100.386 científicos ciudadanos. Sin embargo, no todos los proyectos son igualmente populares. El más popular era Planet Hunters, que atrajo a casi 29.000 usuarios durante sus primeros 180 días. El proyecto menos atractivo, Galaxy Zoo Supernovae, tenía cerca de 3.000 participantes.

Sauermann y Franzoni han realizado este estudio con la intención de calcular el valor del trabajo de estos voluntarios y reforzar así la necesidad de fomentar proyectos de ciencia ciudadana. Los investigadores han calculado que “estos trabajadores contribuyeron con casi 130.000 horas de trabajo en todos los proyectos.”

Estos investigadores encontraron que el trabajo completo de forma gratuita por científicos ciudadanos habría costado de otra manera más de  200.000$ por proyecto, como promedio. Y eso sólo durante los primeros 6 meses.

Hasta el momento, los resultados son muy alentadores en relación con el valor de la ciencia ciudadana. El 10% de los contribuyentes hizo casi el 80% del trabajo.

Por lo que parece, los voluntarios acaban abandonando el proyecto, incluso los más estusiastas, después de un tiempo deciden dejar de colaborar. La mayoría de la gente, de hecho, contribuyeron sólo una vez y nunca regresaron. Esto hace que también se contemplen ciertas limitaciones a la ciencia ciudadana, según Sauermann. Los investigadores deberán tener en cuentas estas cuestiones para saber optimizar este tipo de colaboración y saber mantener la atención y entusiasmo de estos voluntarios.