Las primeras elecciones presidenciales democráticas en #Túnez tras el triunfo de la primavera árabe

Cuatro años después del estallido de las revueltas de la primavera árabe, Túnez ha celebrado este domingo sus primeras elecciones presidenciales democráticas. El 14 de enero de 2011, el presidente Zin el Abidin Ben Alí salía del país como consecuencia de los disturbios y protestas en las calles, tras 23 años de dictadura. En este país comenzaban las revueltas que, posteriormente sacudirían el mundo árabe con el objetivo de conseguir mayores derechos democráticos y libertades. En la actualidad y tras un duro proceso de transición, han logrado votar un parlamento y celebrar elecciones presidenciales.

El triunfo del proceso electoral en Túnez, se convierte también en un triunfo del periodismo ciudadano en un contecto de crisis, en el que los medios tradicionales silenciados por el aparato represor del estado, fueron superados por este tipo de información no profesional. Como destacábamos en su día citando los datos ofrecidos por WebManagerCenter, en Túnez el periodismo ciudadano puso a prueba a los medios tradicionales:

El periodismo ciudadano ha sido la punta de lanza principal de la revolución de Túnez, desde la auto-inmolación de Mohamed Bouazizi. Un mes después, mientras que los medios de comunicación oficiales mantenían su silencio, el suceso fue retransmitido por las redes sociales, principalmente, empujando a Ben Ali a huir del país. Sus reacciones, por otra parte, no hicieron sino alimentar el fuego de la revuelta en Túnez. Mientras que las redes sociales, es decir, Facebook y Twitter, se inundaban de vídeos y fotos mostrando las manifestaciones y los enfrentamientos en Sidi Bouzid y Kasserine, nuestros medios de comunicación se limitaban a decir que éstos eran incidentes aislados y que no había por qué inquietarse.

Blogueros, periodistas ciudadanos y activistas como Slim Amamou, @slim404, autor del blog NoMemorySpace, jugaron un papel fundamental en estas revueltas conocidas como la “Revolución del Jazmín”, en las que Amamou destacaba, en entrevista con PC, como pasó en menos de dos semanas de disidente político a ministro. Este activista nos contaba cómo fueron precisamente los vídeos grabados a través de los teléfonos móviles de los manifestantes y subidos a Internet los que pudieron confirmar el testimonio de los disturbios que se estaban viviendo en la emblemática plaza de  Sidi Bouzid, al sur de Túnez, lugar en donde el joven Mohamed Bouazizi, de 26 años, se suicidó prendiéndose fuego en protesta por la pérdida de su empleo. En el otro lado se encuentran, todavía, países como Libia que tras el derrocamiento de Gadafi se encuentra al borde de la guerra civil.

En Twitter las principales etiquetas en estas elecciones han sido: , , , o .

Tras ellas el discurso en esta red social ponía de manifiesto la polarización de la vida política en el país, donde se enfrentarán a tres procesos elecctorales en los últimos tres meses: las elecciones parlamentarias del 26 de octubre, la primera vuelta de las elecciones presidenciales el 23 de noviembre y una segunda vuelta prevista para el veintiocho de diciembre, en las que dos candidatos han acaparado el interés popular: el laico Beji Caid Essebsi con el 39,46% de los votos y el expresidente Moncef Marzouki con el 33,43%.

Los resultados de los comicios han llenado las redes sociales de optimismo, especialmente por el ambiente de conciliación y sin disturbios en los que se han llevado a cabo las votaciones con un 60% de participación, que desmiente los peores pronósticos de abstención, especialmente protagonizada por los jóvenes debido al gran índice de paro juvenil que sigue asolando el país y que es uno de los grandes retos al que deberá enfrentarse el nuevo presidente electo:

Esta es la infografía creada por Al Jazeera para hacer un resumen de los candidatos:

El ejemplo de Túnez, el primer país en el que se iniciaron las revueltas, no parece repetirse en el resto de países árabes, sumidos la mayor parte en cruentos enfrentamientos. En Egipto el país se rige de nuevo con mano de hierro tras el golpe de estado que derrocaba al polémico gobierno de los hermanos musulmanes, que sucedió  al presidente, Hosni Mubarak, quien abandonó el cargo que ocupaba desde 1981 tras 18 días de protestas.

El caso de Libia tras el derrocamiento de Gadafi tampoco se encuentran en una situación muy alentadora tras las revueltas de una primavera árabe que les ha llevado al borde de la guerra civil, con un gobierno elegido en las urnas que tampoco puede gobernar. Siria vive una situación similar de conflicto armado que no parece tener fin.

Imagen Twitter @sentellbarnes