Witness crea una guía para entrevistar a víctimas de violencia sexual y de género

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Algunas noticias calan más en la sociedad si son los propios protagonistas los que dan voz al hecho. Por ello, es interesante enfocar una problemática social como la violencia de género desde la perspectiva de una historia, dotando de humanidad a la información. Sin embargo, el tratamiento de los temas sociales ha de ser aún más cuidadoso que en otras noticias, sobre todo en lo que a la relación con los afectados se refiere.

La entrevista es un recurso periodístico muy útil para conseguir testimonios y voces reales sobre un tema y, por ello, la organización WITNESS ha elaborado una guía sobre cómo entrevistar adecuadamente a víctimas de violencia de género y sexual (PDF en español). El principal objetivo es saber obtener información veraz y valiosa sin incomodar a los entrevistados, haciendo que se sientan lo menos cohibidos posible y que se atrevan a contar al mundo su caso para contribuir a la solución.

La guía se ha lanzado con motivo de la campaña solidaria 16 Días de Activismo en contra de la Violencia basada en Género o Sexual, realizada todos los años del 25 de noviembre al 10 de diciembre. En sus 15 páginas se detalla la adecuada ejecución de una entrevista de este tipo, así como el posterior tratamiento de los datos obtenidos. Se centra en cuestiones como el trato que se debe ofrecer al entrevistado, la forma de crear un clima confortable, la correcta edición y la normalización de la situación de la víctima y del problema social.

Antes de la entrevista

Lo primero que ha de hacer un periodista es informarse sobre el tema que va a tratar y sobre sus consecuencias e impacto social. También debe hacer un ejercicio de empatía y preparar las preguntas que recojan los datos más necesarios y valiosos y no detalles morbosos u ofensivos para el entrevistado. De hecho, es interesante que el periodista le revele parte del cuestionario para garantizar su tranquilidad y comodidad. Por último, otro de los consejos es llevar a cabo una toma de contacto previa con el entrevistado para fomentar así la compenetración.

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El día de la entrevista

Una vez que el periodista ya ha identificado y conocido al entrevistado, deberá obtener su consentimiento informado. Conociendo su historia y necesidades, las preguntas deberán enunciarse con claridad, sencillez y con el lenguaje más adecuado. Respecto a la grabación, debe respetarse siempre el espacio personal del entrevistado y preparar las tomas con la mayor calidad de imagen y sonido posibles. Como en cualquier otro tipo de entrevista, el periodista debe saber escuchar y, ante todo, ser paciente.

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Después de la entrevista

Cuando la entrevista ha finalizado, es interesante recoger comentarios e impresiones del entrevistado sobre el proceso, pues puede ayudar a no cometer algunos errores y potenciar los puntos fuertes en futuras entrevistas. Después, hay que informarle sobre los siguientes pasos a seguir, como el modo de difusión. Es interesante mantener el contacto con el entrevistado para comunicarle detalles y actualizaciones sobre el proceso. Otra tarea imprescindible es compartir el vídeo, sobre todo en círculos especializados en los que pueda resultar de utilidad. A pesar de que el material se publique, el periodista ha de conservar el archivo de forma segura. Y lo más importante: no hay que olvidar que el entrevistado es una persona con una historia detrás que debe seguir luchando y ser un ejemplo social, por lo que hay que apoyarle y recordarle su principal meta.

Además de analizar todas las fases de la entrevista desde la preparación hasta la edición, la guía incide especialmente en la seguridad del entrevistado. Es importante que la realización y, sobre todo, la publicación y difusión de la entrevista no pongan en peligro a la víctima ni la estigmaticen ante la sociedad. Se debe velar en todo momento por su protección, mostrando su imagen velada con píxeles y sombras o empleando planos de las manos en vez del rostro. Tampoco se debe caer en una doble victimización colocando vendas a los entrevistados, pues lo único que se desea es garantizar la seguridad y que la historia se exprese de la manera más clara y auténtica posible.

Gracias al avance de nuevas tecnologías y al aumento del compromiso social, cada vez se elaboran más documentos de este tipo que contribuyen a un mejor tratamiento periodístico y a la sensibilización. Por ejemplo, la agencia española Servimedia dispone de un libro de estilo que explica cómo informar adecuadamente no solo sobre violencia sexual y de género, sino sobre otros temas delicados y tendencias como el racismo, las adicciones, los menores, las personas discapacitadas, el suicidio y el medio ambiente. Una recomendación presente en todas sus páginas es la de incorporar al discurso periodístico un acento positivo: por ejemplo, en una entrevista sobre violencia de género, no hay que centrarse solo en el sufrimiento de la víctima, sino en cómo ha conseguido seguir adelante. De esta forma, se consigue que la información se perciba como lo que es: un relato sobre personas hecho por personas.

Un Comentario

  1. wara
    Publicado el 15 de enero de 2014 a las 23:57 | Enlace permanente

    muchas gracias por su propuesta, y sobre todo muchas gracias por el respeto que muestran sobre estos temas y por las personas que intervienen