Los reporteros ciudadanos se involucran en la gestión de situaciones de crisis

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Muchos son los ejemplos en que la información procedente de los reporteros ciudadanos ha servido para dar cobertura a las situaciones de crisis y emergencias causadas por desastres naturales o conflictos regionales. Pero lo cierto es que en los últimos años hemos visto cómo esos reporteros ciudadanos se han ido integrando en la propia gestión de esas crisis.

A pesar de que en algunas ocasiones se haya puesto en duda su valor debido a la falta de mecanismos de verificación de la información recibida en determinadas situaciones de crisis (p.ej. imágenes fake del huracán Sandy en 2012), con la aparición de plataformas como CNN iReport o Guardian Witness, la incorporación de informaciones y contenidos provenientes de periodistas ciudadanos en la elaboración de noticias se ha incrementado notablemente.

Tal como destacan en Emergency Management, las herramientas por sí solas no sirven para nada: “Crucially, tools alone are not enough, they have to be used by citizens for their full potential to materialize“. Necesitamos de los ciudadanos para que todo su potencial se materialice: esa es, de hecho, la esencia de la innovación tecnológica, su vertiente social. Una dimensión que se subraya en el informe “Crisis Informatics: Studying Crisis in a Networked World“.

Los medios al alcance de la ciudadanía para responder a las catástrofes y crisis que crean situaciones de emergencia van más allá de las redes sociales más populares. El ejemplo más ilustrativo es el de la plataforma de crowdsourcing Ushahidi y su utilización para la gestión de la crisis en Haiti, que se recoge en el informe especial del Instituto para la Paz de EE. UU.

Ushahidi Haití

Otros informes, como los dedicados a los incendios de 2007 en California, ponían de manifiesto la utilidad de esos medios sociales como canales de refuerzo para la coordinación en la gestión de tareas y recolección de información. Ya lo certificaba otro informe de la Cruz Roja en 2011.

Evidentemente, existen muchos desafíos que superar: la propia brecha digital a la hora de llegar al mayor número de personas afectadas, la privacidad en el tratamiento secundario de la información (asegurar, por ejemplo, la anonimización de los datos recolectados para la gestión de la crisis) o la verificación de la misma, etc. Lo cual aconseja -además de una formación específica-, la creación de guías éticas para los profesionales implicados. Un buen ejemplo es el de las guías creadas por el Comité Internacional de Cruz Roja.

Estamos, en definitiva, ante un escenario en el que la proliferación de instrumentos técnicos al alcance de una proporción cada vez más mayor de nuestra ciudadanía, hace que sea impensable realizar una gestión eficaz en una situación de emergencia sin contar con la participación activa de esa ciudadanía, no solo en su cobertura informativa, sino como parte integrante de la infraestructura para su gestión y su comunicación.

Un Trackback

  1. Por Los reporteros ciudadanos se involucran en la g... on 14 de diciembre de 2013 a las 12:17

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