Facebook y el periodismo ciudadano: una relación con luces y sombras

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Muchos son los usuarios que cada día más utilizan las redes sociales como medio de difusión informativa. Redes sociales que, como Twitter o Instagram, conforman un conjunto de herramientas que los internautas tienen a su disposición para acercar a sus followers las noticias y acontecimientos que más les interesan. Facebook, por su parte, se ha convertido en el tercer medio más consultado en el mundo árabe tras las revueltas, después de Al- Jazeera y Al- Arabiya. Activistas, bloggers y periodistas ciudadanos aúnan esfuerzos para generar contenidos fiables en la web.

El informe de Reporteros Sin Fronteras del pasado año evidencia el claro enfrentamiento entre los gobiernos que ponen bajo vigilancia a los internautas y los propios informadores. Sólo en 2012, “más de 200 blogueros e internautas fueron detenidos, un 30% más que el año anterior”, dice el informe. Y la cifra va en aumento.

Es innegable la importancia que las redes sociales han adquirido estos últimos años para todos los sectores informativos: desde grandes medios de comunicación a pequeños proyectos ciudadanos.

Sin embargo, los límites no están tan claros como parece. En el caso de Facebook, la red social que alberga más de 1.000 millones de usuarios, miles de medios ciudadanos han decidido volcar su información gracias a las posibilidades de difusión y facilidad de uso que la red de Zuckerberg dispone. Pero no siempre compartir información supone los mismos riesgos que crear el contenido. Para entender la diferencia debemos comprender que la labor de los medios ciudadanos mucho difiere de los usuarios que comparten, retwittean, o marcan como favorito la información que desean compartir.

En el caso de los medios ciudadanos el precio a pagar es la censura, el cierre e incluso la persecución de los autores. El mayor problema que esto conlleva es que en la mayor parte de las ocasiones no se sabe quién está detrás de la censura y por qué se ha llevado a cabo, o las respuestas son muy genéricas, “los gobiernos y por las molestias”.

Ötekilerin Postasi

Es el caso de Ötekilerin Postasi (“El post de los otros”), una página de Facebook lanzada en 2012 bajo el nombre “Hunger Strike Post”, donde se relataba lo que la mayoría de los medios de comunicación turcos se negaban a emitir, las huelgas de hambre de los prisioneros políticos kurdos.

El caso de esta web, censurada dos veces tras las revueltas del parque Gezi, lo relataba el diario turco Hurryet Daily News el pasado mes de agosto. Las sanciones que ha sufrido Öterkilerin Postasi en su página de Facebook varían desde no poder postear a la eliminación parcial o total del contenido. Sus creadores no han obtenido respuesta cuando han tratado de averiguar quién se encontraba detrás de esta censura que se supone que no ha de existir en una red social si se respetan los límites acordados. “Tratan de romper la resistencia (turca) con la desinformación en los medios de comunicación tradicionales”, afirman los creadores de la página a HDN.

Antes de las revueltas del parque Gezi, la web se encargaba únicamente de asuntos kurdos, pero tras ellas Öterkilerin Postasi se ha convertido en uno de los medios de referencia de los ciudadanos del país.

La primera censura que sufrió esta página se debió al logo del medio, una granada. Para sus creadores, este símbolo representa las minorías y todas aquellas voces que han pasado inadvertidas en los medios de comunicación tradicionales. “Es el símbolo más precioso de paz social”, afirma sin querer dar su identidad uno de los cofundadores de la página. Para las personas encargadas de la censura en Facebook una granada violaba las normas de la comunidad de la red social por lo que la página debía permanecer cerrada treinta días.  “Absurda” es la palabra que emplea Hurryet Daily News para calificar esta política de censura.

Después de las revueltas, Ötekilerin Postasi ha sido censurada en dos ocasiones: la primera por supuesto contenido pornográfico y la segunda sin un motivo específico. “(La censura) es sistemática y deliberada” comenta Cengiz Algan, creador de otra página de Facebook antirracista (DurDe! – ¡Di basta!) que ha sufrido casos similares de censura.

DurDe!

La pregunta que se plantean todos estos medios es la misma: ¿Quiénes están detrás de la censura? De acuerdo con una filtración que ha dado ha conocer Hurryet Daily News, Facebook se encarga de “reclutar” contratistas con sueldos tercermundistas encargados de monitorear distintas páginas y borrar contenido sin ningún sistema de control aparente.

Este no es el primer caso que PC denuncia con respecto a la censura en la web. En el año 2009, la página de Facebook del cineasta cubano Luis Moro fue cerrada sin previo aviso por hablar sobre cómo permitir los viajes entre EEUU y Cuba.

De nada sirve que miles de turcos vuelquen sus esfuerzos en crear contenido de calidad o que cada día sean más los usuarios que traten de aprender métodos para sortear la censura gubernamental si los propios creadores de redes sociales no ayudan a mantener uno de los derechos fundamentales del hombre: la libertad de expresión.

Imagen | “Facebook Screenshot”, de Neeraj Kumar, bajo licencia Creative Commons (CC BY 2.0)

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