RSF cifra en 65 periodistas ciudadanos fallecidos en el conflicto en Siria

RSF

La aparición de la figura del periodista ciudadano en el contexto internacional, y especialmente en la cobertura informativa de los conflictos bélicos, nos sitúa ante la necesidad de protección de estos informadores.

PEWReporteros sin Fronteras, una de las principales organizaciones dedicada a informar sobre las violaciones contra la libertad de información en el mundo, ponía en marcha recientemente: We Fight Censorship (en adelante WeFC), una plataforma para luchar contra la censura que permite publicar contenido que ha sido censurado o prohibido o ha provocado represalias contra su creador. Basándose en los datos ofrecidos poresta organización Pew Research nos habla del alto precio que estos periodistas ciudadanos están pagando en el conflicto sirio. RSF define al periodista ciudadano como aquellos ciudadanos:

que no han recibido una formación profesional de los medios, no han trabajado en el periodismo antes y sólo comenzaron a trabajar para documentar el conflicto una vez que comenzó. Pueden ser trabajadores freelance que quieren vender sus fotos e historias, o pueden haber establecido una afiliación con un centro de medios de comunicación local.

Según RSF el presidente Bashar al-Assad considera que estos activistas “no son combatientes en el conflicto”. Algunos de los datos que nos ofrece esta organización que comenzó a informar de las muertes de periodistas ciudadanos y activistas en 2011, destacan:

ha habido 68 vidas perdidas en todo el mundo. Casi todas estas muertes, 65 se han producido en Siria: cuatro en 2011, 46 en 2012 y 15 (hasta ahora) en 2013. Dicho de otra manera, los periodistas ciudadanos e internautas han representado más del 70% de todas las muertes relacionadas con los medios sirios, según cifras de RSF.

En 2012 os hablamos del barómetro de la libertad de prensa elaborado por RSF, que cifraba en 29  los internautas y periodistas ciudadanos asesinados. Este mismo año la cifra de periodistas ciudadanos y profesionales fallecidos, según Reporteros sin Fronteras, ascendía a 33.

A las cifras de RSF se suman las del Committee to Protect Journalists (CPJ) quien informa de un total de nueve periodistas fallecidos en Egipto desde que la organización comenzó a registrar las muertes en 1992 por primera vez. Al margen de la cifras esta organización coincide con RSF al considerar Siria “el país más mortífero del mundo para los medios de comunicación”.

Del total de las 108 muertes registras en el mundo y confirmadas por el CPJ desde el comienzo de 2012, 50 se encontraban en Siria. De las 119 muertes confirmadas por RSF para en mismo período, 24 se encontraban en Siria.

Desde el comienzo del levantamiento en marzo de 2011, Siria se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer la profesión periodística. El gobierno de Bashar al-Assad ha impuesto restricciones cada vez más estrictas en los medios de comunicación independientes y ha prohibido la entrada a prácticamente toda la prensa internacional. Es en este tipo de situaciones en las que la población civil se ve a bocada a convertirse en periodista ciudadano como una cuestión de pura superviviencia, de ahí que la cifra de fallecidos sea especialmente relevante.

Además de estas restricciones formales contra la libertad de prensa, el CPJ informa de otro tipo de censura relacionada con el bloqueo de canales de comunicación como teléfonos móviles e Internet.

Amnistía Internacional  ha publicado recientemente un informe documentando cómo los ataques indiscriminados del gobierno sirio contra profesionales de los medios y periodistas ciudadanos. A pesar de esta situación desde Pew Research informan de cómo esta situación se ha visto alterada por la introducción de la tecnología y las redes sociales en los conflictos bélicos:

teléfonos inteligentes, teléfonos por satélite, tecnologías de comunicación como Skype, y las plataformas de medios sociales como Twitter, Facebook y YouTube están produciendo un nuevo tipo de presentación de informes sobre el conflicto sirio que demuestra el impacto de la periodistas ciudadanos y ciudadanos de la red.