Activismo y medios de comunicación juntos por la abolición de la pena de muerte en Asia

Activismo y medios de comunicación juntos por la abolición de la pena de muerte en Asia

Cobertura de Anabel Sánchez Sierra y Sara Plaza Écija.

El V Congreso Mundial contra la Pena de Muerte realizó una sesión plenaria sobre la pena de muerte en Asia. Se comentó la importancia que tienen los medios de comunicación y los grupos de activistas para influir en el impacto de la pena de muerte sobre la población de países como Mongolia, Japón, Indonesia, China o India. Asia ha reanudado ejecuciones en Indonesia, India y Japón, demostrando que el tema de la pena de muerte debe ser puesto imperativamente en el centro de las grandes cuestiones de la sociedad.

Mongolia actualmente ha elaborado un borrador para abolir la pena de muerte, se espera que a partir del próximo año ya no exista la pena capital en el país. Sosormaa Chulunnbaatar, asesora de Derechos Humanos en relación con el presidente de Mongolia, comenta la importancia que tienen los medios de comunicación para concienciar a la población; tarea que se ve favorecida por la buena formación de los periodistas en materia de derechos humanos.

Sin embargo, el problema está en determinar su influencia por parte de los actores políticos. El trabajo de los medios, unido a la participación de la sociedad civil (ciudadanos y ONGs), es fundamental, además de la colaboración con grupos activistas y su lucha a favor de los derechos humanos.

En los últimos años, Japón ha tenido 9 ministros de justicia, demostrando que “cualquiera vale para ese puesto”, afirma Maiko Tagusari (PDF), abogada y activista del Center for Prisoners Rights (CPR). Uno de sus ministros de justicia fue destituido por no firmar penas de muerte en el país, y es que “los políticos tienen miedo de perder votos si no apoyan la pena de muerte”, comenta Tagusari.

En 2009 los medios de comunicación cobraron un papel fundamental en la lucha abolicionista en Japón. El país incorporó un sistema de prueba en el que se daba la oportunidad de intervenir a los ciudadanos en los juicios junto a los jueces. Los medios pudieron acceder a una mayor cantidad de información.

Desde entonces, cubren la mayor parte de los procesos abiertos contra condenados a penas capitales. El ciudadano japonés se siente más atraído por las identidades de los condenados, su situación en la cárcel e historia personal. Esta cobertura no había sido posible hasta entonces, debido a la política de confidencialidad que se cernía sobre este tipo de asuntos y que suponía una desinformación total en el país.

Por primera vez, se precisó la necesidad de transparencia para este tipo de casos con información sobre los delitos cometidos, las ejecuciones o el conocimiento del número de condenados, entre otras cosas. ‘’El público sabe que no sabe nada sobre la pena de muerte’’ explica Tagusari.

Indonesia es un país con 155 condenados a muerte desde 1998, de los cuales 25 han sido por tráfico de drogas, homicidios o casos terroristas. Se apoya la pena de muerte por parte de la clase política y también por la población.

En Indonesia la prensa es más cauta a la hora de tratar la información sobre los condenados a muerte. Los espacios dedicados a hablar del tema son muy reducidos y en ninguno de ellos se abre la puerta al debate ni a la opinión. “Los ciudadanos no saben nada de los acusados a este tipo de condena, ni las consecuencias que acarrea la pena capital”, afirma Otto Nur Abdullah (PDF), ex presidente de la comisión nacional de derechos humanos en Indonesia.

Nur Abdullah considera fundamental informar tanto antes como después de que se produzcan las ejecuciones. Añade que si el pueblo no sabe nada, es muy difícil que se produzcan movimientos sociales a favor de la abolición y los derechos humanos. Sin embargo, aclara que, en estos casos, es fundamental que los medios colaboren con un público potencial en esta causa; los activistas son imprescindibles.

Roger Hood

Roger Hood en el V Congreso Mundial contra la Pena de Muerte.

Sin embargo no hay que olvidar, tal como opina el profesor emérito en criminología de la Universidad de Oxford, Roger Hood, que el problema se sitúa en aquellos países no democráticos donde no existen verdaderos medios de comunicación libres.

Un ejemplo de esta situación es China donde la Unión Europea realizó una encuesta de opinión (Public Opinion on the Death Penalty in China, 2007-9 – PDF) a su población (4.500 personas de 3 provincias distintas) para conocer el interés de sus ciudadanos en el debate sobre la pena de muerte y si era necesaria una mayor transparencia sobre este tema en el país, ya que el gobierno no informa y “lo lleva todo en secreto”. En los resultados, la población china se mostraba interesada sobre la pena de muerte dentro del país pero afirmaban tener poco conocimiento sobre el tema por la actuación secreta del gobierno.

En la otra cara de la moneda está India, donde periódicos como The Times of India están a favor de la abolición y escriben frecuentemente acerca del asunto de una forma abierta y sin censura.

Hood declara que en la mayor parte de países asiáticos hay una falta de información. Este hecho ha quedado demostrado en los cuestionarios enviados por países europeos a los abolicionistas para conocer el tipo de prácticas empleadas. La respuesta que dieron fue nula. No hay que olvidar que los actores políticos, por su poder, son los que tienen que liderar las acciones para que la abolición de la pena de muerte se convierta en una realidad en todo el mundo.

Deja un comentario

Tu email no será nunca revelado a terceros. Los campos marcados con * son obligatorios.

*
*