Algunas formas en que los medios tradicionales pueden interactuar con el periodismo ciudadano

Algunas formas en que los medios tradicionales pueden interactuar con el periodismo ciudadano

Trevor Knoblich analizaba hace un par de días en MediaShift Idea Lab cómo los medios tradicionales tienden a sentirse más cómodos con el periodismo ciudadano en situaciones de emergencia. En esas circunstancias, las redacciones suelen aceptar las fotos y vídeos enviados por el público, o incluso buscan ese material en Instagram, Vine o Twitter. Periodistas o editores profesionales pueden curar los tuits o posts de blogs para resumir la experiencia de los ciudadanos. Y también pueden hacer una petición pública de testimonios de los testigos y afectados, o de datos que sirvan para verificar la información entrante.

La información ciudadana parece, pues, muy relevante en esas circunstancias de crisis. Pero fuera de ellas ya resulta más raro que los medios busquen ese mismo nivel de interacción con los ciudadanos. Knoblich complementa en otro artículo su análisis, ofreciendo siete ideas para que los medios aprovechen el reporterismo ciudadano con mayor asiduidad.

Knoblich desarrolla en su artículo esas ideas, aportando ejemplos prácticos. Las citamos aquí brevemente, remitiendo al artículo original a quienes quieran ampliar la información:

  1. Recolectar datos de los ciudadanos — Los ciudadanos pueden aportar mucho en términos de recolección de datos. A partir de actos cotidianos como sus interacciones con la administración, los servicios, etc., y analizando los datos recolectados, se pueden identificar errores o descubrir tendencias, entre otras cosas. Habilitar un número de teléfono dedicado a recibir mensajes ciudadanos, por ejemplo, puede ser una vía para que los medios obtengan esos datos.
  2. Encontrar los mejores canales para la contribución — La gente tiende naturalmente a utilizar las plataformas con las que se siente más cómoda. Crear plataformas específicas para la contribución de los ciudadanos obliga a éstos a aprender a usarlas, lo que puede suponer un obstáculo para que se animen a contribuir. Pedir a la que gente que contribuya a través de plataformas o medios que ya están usando (SMS, Twitter, Facebook, YouTube, etc.) puede generar una participación más útil.
  3. Ofrecer a las personas múltiples canales de entrada — Esto está relacionado con el punto anterior. Diferentes personas tienen distintas preferencias. Por eso es recomendable, siempre que sea posible, diversificar los canales de entrada para los diferentes tipos de material. Por ejemplo, en el caso de imágenes, no usar sólo una plataforma (pongamos Instagram) sino varias (usar también Flickr, etc.).
  4. La gente participará si no encuentra otra forma de ser escuchada — No se puede perder de vista que en muchas ocasiones la gente se siente afectada por los temas y busca ser escuchada. Si hay situaciones de inquietud social que no tienen una vía adecuada para las aportaciones ciudadanas, sería buena idea habilitar canales de entrada para toda esa información.
  5.  Considerar la creación de “redes limitadas” para proyectos a largo plazo — Imaginemos el seguimiento de un tema específico (por ejemplo científico) para el que se requiera la contribución de gente más experta en la materia. En estos casos se pueden crear “redes limitadas” de colaboradores ciudadanos, no abiertas al público en general, cuyos miembros se comprometan a contribuir regularmente durante un periodo de tiempo a largo plazo.
  6. No temer hacer solicitudes específicas — No hay que tener miedo de pedir a los usuarios que aporten su información sobre temas específicos que les puedan afectar, como forma de complementar una cobertura. Otra opción, cuando ya se tienen colaboradores regulares cuya capacidad está probada, es asignarles directamente temas para cubrir.
  7. Tomarse un tiempo para sacar conclusiones — Destacar el buen contenido animará los colaboradores que lo hayan creado, y también envía una señal a los demás sobre el tipo de información que el medio desea. Pero crear una red eficaz de colaboradores ciudadanos y transformar la redacción para que trabaje también de forma eficaz con ellos no es algo inmediato. Hay que dar un tiempo antes de sacar conclusiones sobre la validez del nuevo enfoque.

Imagen | “The Newsroom”, de Graham Holliday, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC 2.0) 

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