Radios comunitarias y participación ciudadana en las ondas

Radios comunitarias y participación ciudadana en las ondas

Las radios comunitarias son emisoras sin ánimo de lucro creadas con el objetivo de habilitar el ejercicio del derecho a la libertad de expresión e información de una determinada comunidad. Están abiertas a la participación ciudadana, tanto dando la posibilidad de hacerse socios como permitiendo la elaboración de programas propios.

Una de estas radios es Cuac FM, única emisora comunitaria de A Coruña. Nacida en 1996, es propiedad de la asociación cultural Colectivo de Universitarios Activos y funciona de forma horizontal. Tomi Legido, coordinador y uno de los fundadores, explica cuáles son las principales diferencias con el resto de las radios:

  1. Damos la opción a cualquier persona o colectivo a expresarse en libertad. Sin ningún tipo de control y con total autonomía.
  2. Damos una formación gratuita de cómo hacer radio (muy básica, eso es cierto). Y además en nuestra web y en Youtube hay videotutoriales para enseñar a manejar equipos técnicos, crear un podcast… Todo de uso libre por cualquier persona del mundo.
  3. No emitimos publicidad, con lo que evitamos todo tipo de presión por parte de anunciantes.
  4. Los contenidos especializados que ofrece un medio comunitario no se escuchan en otros medios. ¿Cuántos programas sobre feminismo hay en un medio comercial?

Pagando una cuota cualquier persona tiene derecho a una hora semanal de emisión, aunque esto no quiere decir que no exista ningún tipo de límite en los programas. Mariano Fernández Cabarcos, otro de los fundadores, explica: “Hay límites. Uno de ellos es el código penal. El nivel de crítica puede ser intensísimo sin injuriar ni calumniar a nadie. El otro límite es el proselitismo religioso o partidista, lo que no quiere decir que no se pueda hablar de política o de religión en Cuac. Simplemente pensamos que para decir “afíliate al partido tal” o “practica la religión cual” hay otro tipo de emisoras”.

Acerca de esto, Tomi Legido indica: “Hasta ahora nunca hemos rechazado un proyecto. Y estando en marcha, uno que cambió de contenidos para hacer proselitismo religioso fue el único al que se le dijo que no podía seguir por ese motivo”.

En torno a la financiación, sus ingresos provienen de las tasas de los socios (con las que se cubren los costes corrientes) y, adicionalmente, de subvenciones, merchandising, lotería, algún banner en la web… Explican que las subvenciones son útiles para renovar material, realizar programas formativos o afrontar gastos extraordinarios; sin embargo, en el año 2012 dejaron de recibirlas por parte de la Diputación de A Coruña.

Pese a todos sus esfuerzos, en el concurso público de licencias convocado por la Xunta el verano pasado no se permitió a las radios comunitarias presentarse. Resumiendo la situación: en mayo de 2010 entra en vigor la nueva Ley General de Comunicación Audiovisual, donde se recoge el derecho de los medios comunitarios a tener licencias. Se fija que en el plazo de un año saldrá un reglamento que regule cómo se deben otorgar las licencias, pero ese reglamento todavía no ha salido. El 29 de marzo del 2012, la Xunta publica el Decreto 102/2012, que en el artículo 32 de la Sección Tercera establece que la autoridad audiovisual competente puede abrir un trámite de consulta para conocer a los demandantes de un servicio radiofónico comunitario y, en vista de las solicitudes, se podrá instar al órgano competente de la Administración del Estado a la correspondiente reserva de frecuencias. En lugar de hacerlo y reservar un número de licencias para las radios comunitarias, se convoca el concurso excluyéndolas (como se puede leer en las bases).

Al ser preguntados por qué creían que se habían visto fuera, Mariano no sabe la respuesta: “Es la pregunta del millón. Probablemente nos gustaría creer que se debe a que las radios comunitarias somos incómodas porque reflejamos el sentir popular desde las bases, sin dejarse tamizar por intereses políticos o comerciales. Desgraciadamente mucho nos tememos que se debe más a la mera voracidad y enorme capacidad coactiva del sector comercial de la comunicación, que lo quiere todo. Por querer quiere hasta el espacio de los medios públicos, y va camino de conseguirlo.”

“Ellos nos dicen “cuando acabe el concurso que nos va a tener muy liados, ya abriremos el censo”. Pero claro, ya no tendrán licencias para otorgar. Y para tener nuevas licencias dependen del gobierno de Madrid, que es quien planifica el espectro radioeléctrico”, indica Legido sobre la posición de la Xunta. Esto es, efectivamente, lo que me han respondido desde la Secretaría Xeral de Medios de la Xunta al preguntarles por qué no se realizó antes dicho censo para reservar licencias: “Está pendiente por parte del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, concretamente de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y Para la Sociedad de la Información, que se habiliten los procedimientos técnicos y administrativos para la tramitación de la asignación de frecuencias de estos servicios de comunicación audiovisual”.

Desde la Red de Medios Comunitarios (ReMC) me explican que es una situación que lleva años ocurriendo: “Desde hace tiempo venimos denunciando la exclusión de licencias a medios comunitarios y tenemos bastante documentación. De hecho, hemos recurrido ante los tribunales el concurso de Galicia. Jurídicamente, el tema es un poco lioso de explicar (y hemos tenido poco éxito en los tribunales), pero básicamente se trata de que los distintos gobiernos prefieran repartir las licencias a empresas afines y a  medios públicos. Hay una mezcla de intereses políticos, económicos, relaciones de  poder, corrupción… y al final las radios independientes, comunitarias, educativas, universitarias… quedan fuera de los repartos”.

La exclusión de los medios comunitarios no tiene por qué ser tan manifiesta como en el caso de Galicia, es suficiente con poner unas condiciones imposibles de alcanzar: “A muchos concursos ni tan siquiera hemos podido presentarnos porque había que poner un aval económico muy alto”, exponen desde la ReMC, “además, las posibilidades de conseguir licencia son muy remotas, los repartos son muy sospechosos (van a empresas afines). Algunas radios han conseguido presentarse a concurso e incluso hay dos radios que han conseguido licencias (Radio Klara y Xoxorrin Irratia) y otras lo han intentado”.

A pesar de las trabas y todas las dificultades, no se han rendido. Estas radios continúan esforzándose por dar voz a los que no la tienen, ofreciendo una programación abierta, libre y con la mayor calidad posible.

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