Periodismo Posindustrial

Este es el tópico sobre el que han elaborado su informe en el Tow Center para Periodismo Digital de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia. Si bien su análisis parte de un estudio de las transformaciones del negocio y la profesión periodísticos en EE.UU., también es cierto que aporta interesantes elementos para la reflexión, que se desarrollan en tres ejes diferenciados, también en los contenidos de este trabajo: los periodistas como profesionales, las instituciones periodísticas y el ecosistema mediático como pilar fundamental en el desarrollo de nuestra sociedad de la información.

Aunque su lectura crítica y recensión completa exigirá más tiempo y espacio del que disponemos aquí, sí nos detendremos en algunas de sus conclusiones que se desgranan bajo un inquietante titular, “Movimientos Tectónicos“, para cerrar un estudio que comienza con la tajante afirmación de la inevitabilidad de aquellas transformaciones.

Esas conclusiones comienzan con una referencia ya clásica al conocido memorandum que redactara Robert Kaiser cuando trabajaba en el Washington Post en 1992 a la vuelta de una feria tecnológica en Japón. Pero, más allá de la evocadora referencia a la carta de poco más de 2.500 palabras donde el veterano periodista auguraba el principio del fin de la prensa escrita, el escenario que dibuja el informe se parece más a un 2020 en que seguiremos teniendo las mismas instituciones en el negocio periodístico, ofreciendo una apariencia de “continuidad superficial”, bajo la cual se habrá transformado cada “átomo” de esa industria.

Las conclusiones del informe auguran un ecosistema -en el horizonte 2020- en plena expansión, con más contrastes: más personas consumirán más noticias de más fuentes; un volumen creciente de noticias llegarán a través de redes ad-hoc, más que a través de audiencias fieles a una determinada publicación; no veremos un movimiento de organizaciones grandes a pequeñas, sino una mayor variabilidad en todas las dimensiones del negocio; pocas organizaciones, eso sí, tendrán redacciones mayores que las que hoy conocemos; existirán más organizaciones sin ánimo de lucro con mayor diversidad de medios para la captación de donaciones; la capacidad de los medios tradicionales para “fijar la agenda” seguirá decayendo; mucha más tecnología y más técnica se integrarán en la producción de noticias…

Además de aventurar ciertas recomendaciones para los profesionales del periodismo y para las instituciones tradicionales o nuevos medios -que dejaré para el lector atento e interesado-, los autores terminan con una afirmación que creo pertinente traer aquí: “Perhaps the most salient change in the next seven years will be the continued weakening of the very idea of what constitutes news, and thus what constitutes a news organization“.

Efectivamente, lo que debemos preguntarnos a la hora de construir ese futuro, que este informe ha querido calificar como “periodismo posindustrial”, es qué es una noticia y cuáles son los elementos propios, constituyentes, de una organización periodística. Quizás debiéramos hacer el ejercicio crítico de contestar la pregunta retórica que plantean en el el informe “Is Facebook a news organization?

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