Abierto, por convicción

Hace ya mucho que la simple retórica de los tiempos nos ha llevado a asociar necesariamente cierto grado de “apertura” a cualquier iniciativa innovadora, en muy diversos ámbitos. El negocio periodístico no es una excepción. Da la impresión de que acabamos de (re)descubrir el potencial informativo de los filones de datos que nuestra actividad online ha ido sedimentando a lo largo de los años. La iniciativa ciudadana y la acción social han liderado, de hecho, la promoción institucional de una cada vez mayor apertura y accesibilidad a esos datos. Una materia prima que se define en términos de su complejidad relacional, su volumen y la velocidad de su proliferación.

En ese escenario, cualificado por la retórica imperante como ‘Big Data‘, el proceso periodístico se transforma y, con él, todos sus elementos integrantes. Lo hacen para incorporar aquella proverbial “apertura” que, más allá de los sueños de algunos tecno-optimistas, se convierte en perentoria necesidad para la supervivencia u oportunidad para la innovación en plena era digital.

Convencidos de esto, la Knight Foundation y Mozilla Foundation se han asociado para crear OpenNews, bajo la dirección de Dan Sinker. Se trata de un acuerdo a tres años que entrará en 2013 en su segundo año de vida. Tal como podemos leer en la wiki del proyecto, la intención del mismo es ayudar al periodismo a competir en la Web Abierta. Para ello soportan tres tipos de acciones: la integración de desarrolladores -y tecnólogos en general- en las redacciones de los medios asociados al programa (fellowships); la organización y patrocinio de competiciones (hack days) por todo el mundo; y la promoción del desarrollo de código abierto para la creación de herramientas periodísticas (code sprints).

El acercamiento entre periodismo e informática no es una cuestión novedosa. Tampoco lo es la transformación y “convergencia” de redacciones como fenómeno empresarial en los medios tradicionales; ni la emergencia del periodismo de datos, analizada en estas páginas como tendencia y como disciplina periodística. Lo que sí resulta relevante de la iniciativa Knight-Mozilla es su propia formulación “abierta”, basada en la integración multidisciplinar y la inmersión operativa de profesionales “culturalmente” diversos.

Se trata de una aproximación abierta a la participación de actores empresariales e institucionales que garantizan una adecuada “transferencia” de los resultados de cada intervención. Desde el punto de vista de la gestión de la innovación se podría asimilar este tipo de intervenciones a verdaderos ‘Living Labs‘ periodísticos.

Evidentemente, la aproximación “ecosistémica” adoptada por los responsables del proyecto necesita contar con el compromiso y la visión compartida de una serie de socios de primer nivel que sean capaces de compartir y “abrir” datos, información, código y procesos. En este caso, el proyecto cuenta con actores de la talla de The Guardian, Der Spiegel Online, BBC, Boston Globe, The New York Times, Zeit Online, ProPublica o La Nación.

Un detalle que puede pasar desapercibido pero que a los efectos de la efectividad de una iniciativa de este tipo puede resultar clave es la estricta y clara delimitación temporal del proyecto. En este caso se trata de una iniciativa planificada para tres años, con una periodicidad anual de los programas de integración en redacciones de los colaboradores seleccionados.

Los lectores interesados en la iniciativa pueden encontrar más información de utilidad en la presentación del proyecto que realizaran Dan Sinker y Michael Maness, entre otros, en el Mozilla Festival de 2011 en Londres, así como en la entrevista que realizara Yamila García a Nicola Hughes, integrada en la redacción de The Guardian como especialista en periodismo de datos y ‘journo-coder‘ fanática del Python.

Imagen | Flickr de opensourceway bajo licencia Creative Commons