Mobile Journalism, periodismo desde y para los dispositivos móviles

Ayer –que era el año pasado, aprovechamos para felicitar a todos este recién estrenado 2012hablábamos de la tendencia Digital First, por la que muchos medios piensan ya en la publicación en entornos digitales de manera exclusiva o prioritaria respecto a la edición impresa, e introducíamos también otro concepto que va un paso más allá, Mobile First, y que lleva esa tendencia digital al terreno concreto de los dispositivos móviles.

Esta variante avanzada de la tendencia digital responde a la realidad que diferentes estudios y encuestas muestran en Estados Unidos, y que asegura que el porcentaje de tráfico hacia los medios en los dispositivos móviles es ya mayor que el que se da en el total de Internet y es, además, un porcentaje que se va incrementando muy rápidamente. De ahí que haya quienes consideran que en los dispositivos móviles se encuentra el futuro del periodismo –incluso en los aspectos de negocio– y piensan ya en estrategias Mobile First para los medios.

Este sería el periodismo elaborado para los dispositivos móviles. El que se realiza desde ellos nos viene ya acompañando desde hace mucho, y es una de las bases del periodismo ciudadano. En repetidas ocasiones hemos hablado aquí de periodismo móvil y reporteros móviles –o su denominación en inglés MoJo (de mobile journalist).

También en este aspecto el periodismo móvil ha ido evolucionando, y –como publica Valentina Giménez en IJNet– en opinión del profesor de periodismo Christian Espinosa lo seguirá haciendo en este 2012. Para Espinosa, este será el año en que simplemente captar la información con los dispositivos móviles no será suficiente y se avanzará hacia una práctica del periodismo móvil “más profesional”.

He aquí, según el profesor, algunos aspectos que caracterizarán ese avance:

  • El microblogging como nueva narrativa: Los periodistas móviles deben incluir siempre hashtags relacionadas o planear otras maneras de interactuar con los servicios de microblogging. Se deben crear mensajes dentro del límite de 140 caracteres establecidos por Twitter, incluyendo el título del vídeo o audio del reportaje. Al mismo tiempo, los titulares o títulos deben optimizarse para la búsqueda, de manera que los usuarios puedan encontrar fácilmente la información.
  • Aprovechar el feedback de la comunidad: Planificar las hashtags de acuerdo con las de los testigos directos del suceso. Espinosa pone el ejemplo de Susan Moran, una periodista que cubrió la revuelta policial en Ecuador con su Nokia E71, a quien sus followers sirvieron de brújula mientras cubría la situación de peligro. Cuando quedó atrapada en el fuego cruzado, las hashtags la ayudaron a saber qué reportar y precisar lo que la gente quería saber en ese momento.
  • Ahorrar tiempo mediante el uso de la geolocalización: Hacer uso de las funciones del GPS para encontrar fuentes discutiendo el tema en la zona donde la noticia se está produciendo. Si se hace bien, dice Espinosa, se pueden identificar fuentes potenciales incluso antes de llegar al escenario de la noticia.
  • Disponer de un plan de distribución: Al igual que con cualquier otro tipo de información, la cobertura móvil debe estar preparada para difundirse en cualquier plataforma. Hay que pensar en términos de distribución a todo el mundo. Eso significa llegar incluso a las personas que sólo pueden leer mensajes de texto.

Una buena colección de enlaces a artículos y recursos sobre periodismo móvil puede encontrarse en la categoría Mobile Journalism de The Journalist’s Toolbox.

Imagen | Flickr de Darla Hueske