Organizaciones sin ánimo de lucro diseminan el periodismo ciudadano por el mundo

Desde Mashable nos informan de cómo las ONGs están viendo en el periodismo ciudadano un serio aliado y un recurso beneficioso para las causas sociales y los principios democráticos. Para fomentar esta tendencia muchas organizaciones sin fines de lucro están trabajando activamente para reforzar la labor de los medios ciudadanos de todo el mundo. Ejemplos de estas iniciativas podemos encontrarlos en AllVoices, en organizaciones como Global Voices, Internews y la startup Small World News o en el Departamento de Estado de EE.UU..

Algunas de estas organizaciones –como Internews, Small World News o el Departamento de Estado de EE.UU.– ofrecen diversos programas de capacitación, becas y recursos técnicos para periodistas ciudadanos.

Por ejemplo, Small World News, que se centra en la información relacionada con situaciones de conflicto y post-conflicto, está en Benghazi capacitando a la población libia en la realización de vídeo. Su equipo de periodistas ciudadanos ha tenido tanto éxito que consiguen informaciones que los medios de comunicación tradicionales son incapaces de obtener.

AllVoices y Global Voices, por su parte, tratan de ofrecer plataformas para que los periodistas ciudadanos puedan ser escuchados. Sus comunidades online representan voces de todo el mundo. Ambas organizaciones creen que el contar con estas plataformas es tan esencial para el periodismo ciudadano como la capacitación. Así lo explica Solana Larsen, directora de Global Voices:

El cultivar una audiencia para los medios ciudadanos es probablemente tan importante como el mantenimiento de los medios ciudadanos en sí. La gente podría escribir desde la distancia en Egipto, pero si no hay nadie dentro o fuera del país leyendo lo que cuentan o tomándoles en serio tendría poco efecto.

Desde la óptica de estas organizaciones, algunos consideran que los medios ciudadanos complementan al periodismo tradicional, cubriendo noticias a las que éste no puede llegar o de las que informa de manera inexacta. Otros entienden que esa relación es aún más estrecha, situando al periodismo ciudadano como vigilante de la labor realizada por los medios tradicionales.

Pero todos coinciden en que ambos –periodismo tradicional y ciudadano– permanecen ya entrelazados. Tanto si se trata de noticias sobre daños causados ​​por terremotos en las zonas periféricas de Japón como de fugas de información en la Siria autocrática, los periodistas ciudadanos se han convertido en una fuente fundamental para la prensa en general.

Los sucesos políticos del norte de África y Medio Oriente han dominado las discusiones recientes sobre la información de los ciudadanos. Pero en realidad el periodismo ciudadano es un fenómeno global. AllVoices, por ejemplo, afirma tener casi 500.000 reporteros ciudadanos en su red, repartidos por 191 países diferentes.

Semilleros de periodismo ciudadano se están desarrollando en todo el mundo. Jeanne Bourgault, de Internews, explica como ejemplo una iniciativa de esta organización en Kenia:

Vemos medios ciudadanos en todas partes. En Kenia hemos puesto a prueba un proyecto con Google para mapear Korogocho, un barrio pobre de Nairobi, donde los residentes trazan los puntos de referencia locales. En última instancia, los residentes y trabajadores de la salud proporcionarán la información de salud a las radios comunitarias de la zona, que la trasmitirán a la comunidad a la manera “tradicional”, por decirlo así, pero la recopilación de información es un trabajo de colaboración entre los ciudadanos y los profesionales.

No obstante, todavía existen muchos desafíos a los que deben enfrentarse los periodistas ciudadanos. Uno de ellos, terminar de desprenderse de esa etiqueta que pretender confundir su labor con las historias del día a día personal más propias de los blogs. Otro reto es el de la capacitación para poder ofrecer una información fiable y de calidad, punto focal para las organizaciones sin ánimo de lucro que apoyan el periodismo ciudadano. Incluso el acceso a las nuevas tecnologías sigue siendo un problema, especialmente en los países oprimidos.

Esta última cuestión es tan crucial que el Departamento de Estado de EE.UU. financia en la actualidad redes inalámbricas independientes en el extranjero –en Afganistán, Irán, Siria y Libia– para que los aspirantes a reporteros puedan escapar de las represalias.

La evolución de los medios ciudadanos está por verse. Pero lo cierto es que la tendencia del periodismo ciudadano se fortalece con cada nuevo éxito gracias a la ayuda de estas organizaciones que buscan promover las voces independientes por el mundo.

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