El valor del periodismo ciudadano

Reproduzco el artículo (opinión) escrito para Ediciones Especiales de El Mercurio de Chile.

La democratización de las herramientas y el abaratamiento de la tecnología ha permitido a los ciudadanos crear su propio contenido e informarse unos a otros, sin necesidad de la financiamiento o el respaldo de una gran empresa mediática. Esto es lo que se ha dado en llamar periodismo ciudadano o participativo.

El profesor Jay Rosen, de la Universidad de Nueva York, lo define así: “Cuando las personas antiguamente conocidas como la audiencia utilizan las herramientas periodísticas que tienen a su alcance para informarse unos a otros, eso es periodismo ciudadano”.

La antigua audiencia pasiva se ha transformado en activa y ahora genera y emite contenido. Los cambios positivos que vivimos actualmente en la comunicación dan una alta cuota de poder a los individuos. Medios tradicionales y periodistas se están dando cuenta de que, ahora, los ciudadanos son lo más importantes en la cadena comunicativa.

El periodismo ciudadano ya se tiene en cuenta en organizaciones tan representativas como la ONU; en donde recientemente Frank La Rue, portavoz especial para la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y expresión de la ONU, presentó en la 65a sesión de la Asamblea General, la necesidad de protección de los periodistas ciudadanos, en el apartado número 5: 65. Dado que, por su carácter, los periodistas ciudadanos están más aislados y son más vulnerables a las agresiones que los periodistas profesionales.

Rol vigilante

El periodismo ciudadano contribuye a crear una mayor diversidad de criterios y opiniones. Ayuda a generar mayor transparencia en los medios y los gobiernos. Se convierte en un nuevo vigilante, en un quinto poder.

Esta destacada labor de vigilancia y transparencia que propugna el periodismo ciudadano destaca en los países con gran censura. Irán se convirtió en un buen ejemplo de ello tras las protestas postelectorales de 2009.

Es posible impedir el acceso de los medios internacionales en un país, o censurar las comunicaciones desde el interior, pero es casi imposible acallar a miles de periodistas ciudadanos que con sus teléfonos móviles están informando en tiempo real.

El periodismo ciudadano nos conecta de forma inmediata con los afectados en situaciones de crisis, catástrofes naturales, pero también está demostrando su gran potencial para contribuir a la solidaridad.

Las minorías son un sector de especial importancia que encuentran en el periodismo ciudadano un canal para informar de su situación y buscar soluciones a sus problemas cotidianos. Son muchos los proyectos y medios ciudadanos que continúan surgiendo. Medios que defienden y fomentan la capacidad del individuo para generar información útil para su comunidad.

La herramienta que ha facilitado este flujo de información de los ciudadanos ha sido, en gran medida, el terminal móvil. La proyección de la telefonía móvil en el mundo ha permitido que hasta los países en vías de desarrollo cuenten con estos terminales dispuestos a funcionar a favor de la comunicación de los más desfavorecidos, o de las voces silenciadas.

Periodistas ciudadanos y tradicionales pueden y deben trabajar a favor de una conversación global más transparente y plural en la que los ciudadanos informan y los periodistas profesionales amplifican e investigan la situación. Juntos pueden generar piezas informativas más valiosas con las que contribuir a la construcción de una sociedad más transparente y mejor informada.

Vía/  Ediciones Especiales de El Mercurio Foto: Hamed Saber. Bajo licencia CC.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *