El periodismo ciudadano ayuda a sacar de la invisibilidad la pobreza

Billy Shore, publica un interesante artículo en el Huffingon Post sobre la intersección que se ha establecido entre los medios de comunicación social y la justicia social.

El periodismo ciudadano ha permitido sacar a la luz los testimonios personales de todo tipo de individuos alrededor del mundo haciendo visibles a los invisibles, en la actual sociedad de consumo y bienestar.

Shore hace distintas alusiones a este tema, entre las que cita al columnista del New York Times Roger Cohen para afirmar que “los medios de comunicación social no son tan potentes como un testimonio personal”.

“Dar testimonio significa estar allí – y eso no es gratis. Un motor de búsqueda no te da el olor de un delito, el temblor en el aire, los ojos que arden, o la cadencia de un grito.” Pero los motores de búsqueda y los medios de comunicación social pueden alejar la invisibilidad de los pobres que, hace 40 años, eran una excusa plausible para la inacción.

“Los medios de comunicación social no pueden garantizar la justicia social. Pero pueden actuar sobre la invisibilidad, que es el primer obstáculo para su realización”, apunta Shore, destacando la capacidad y el interés que los medios sociales han mostrado hacia este tipo de causas y como este esfuerzo ha contribuido a mejorar la justicia social, llamando la atención sobre temas que, de otra forma, habrían pasado desapercibidos.

Un ejemplo de esto lo encontramos en sitios como Invisible People (Gente Invisible), un vídeo blog sobre los sin techo en la ciudad de Los Ángeles, del que ya os hemos hablado en PC en distintas ocasiones. Mark Horvath también escribe en Hardly Normal (Completamente Normal) y está al frente de este estupendo trabajo que trata de poner palabras sobre la historia de las personas sin hogar. Twitter ya es una de las herramientas que Horvath utiliza para sacar del anonimato a protagonistas como Joanne.

Kevin Barbieux, también conocido como The Homeless Guy es uno de los indigentes más conocidos en la red. Anya Peters, comenzó a escribir su blog Wandering Scribe al poco tiempo perder su trabajo y trasladarse a vivir a un coche. En 2007, Anya publicó el libro “Abandonados”, en el que cuenta su historia.

En España, Sinhogar fue el primer blog creado por Pedro Cluster, quien además puso en marcha un canal en Youtube al que llamó Telepobre, para dar visibilidad a la pobreza en Madrid.

Shore destaca el ensayo de Michael Harrington, publicado en 1962 titulado: “La otra América: Pobreza en los Estados Unidos”, en el que Harrington destaca la pobreza como un problema mucho más amplio y difícil de resolver que antes: “Que los pobres son invisibles es una de las cosas más importantes sobre ellos. No están simplemente abandonados y olvidados … es mucho peor, no se ven”.

La pobreza sigue siendo exótica, distante. Nuestras ciudades, el trabajo y el ocio, se organiza de modo que muchos de nosotros podríamos pasar toda nuestra vida sin tener que pasar cerca de una verdadera comunidad empobrecida. Pero, por primera vez en la historia, los pobres ya no son invisibles a todos, o al menos no tienen que serlo. Hoy tenemos acceso inmediato a información sobre casi todo.

Shore hacer referencia a la facilidad con la que, herramientas como Twitter, nos permiten consultar todo tipo de estadísticas y relatos de testigos oculares, y apunta algunos datos:

– 33.1 millones de estadounidenses usan vales de comida.

– Jeannett Reed, de 37 años, no tiene dinero para el gas o la comida, por eso vende su sangre por 30$.

– En el Condado de Montgomery, Maryland, la madre de ocho años Ariana Rodríguez, participa en el programa de almuerzo de verano, y explica: “Nos sentimos mal porque a veces tenemos que dejar de comprar los alimentos que necesitan, porque tenemos que pagar el alquiler. ”

El paisaje de la pobreza en el mundo continua siendo desalentador, pero al menos, la tecnología y los nuevos medios de comunicación están ofreciendo a los ciudadanos la posibilidad de contar sus historias y lograr que dejen de ser invisibles.

Vía/ Huffington Post