La autorregulación de la Wikipedia y la credibilidad de los medios

La noticia recorría la Red hace días. Un estudiante de sociología irlandés, Shane Fitzgerald, decidió llevar a cabo un experimento con la Wikipedia que terminó poniendo en evidencia a varios medios de comunicación.

Tras la muerte de Maurice Jarre, Fitzgerald publicó en la página de Wikipedia dedicada a ese compositor una falsa cita de éste, con el fin de comprobar el funcionamiento de la autorregulación de esa enciclopedia online:

“One could say my life itself has been one long soundtrack. Music was my life, music brought me to life, and music is how I will be remembered long after I leave this life. When I die there will be a final waltz playing in my head and that only I can hear.”

La intención del estudiante era medir la capacidad de reacción de la comunidad “wikipédica”, ver si esa falsa aportación podía ser localizada y corregida. Algo que, efectivamente, sucedió. Tanto en la primera ocasión como en un par de intentos más de incluir la falsa cita tras que ésta fuera suprimida cada vez por los editores de la Wikipedia.

Otro objetivo era saber si esos falsos contenidos se llegarían a divulgar fácilmente por la Red como ciertos. Aunque, como el mismo Fitzgerald confiesa, ante esta posibilidad siempre pensó en blogs y otro tipo de sitios, pero no imaginaba que pudieran ser los medios de comunicación la vía de difusión que daría después notoriedad a su experimento.

Y es que diferentes medios principales de Estados Unidos, Inglaterra, India o Australia, ante la necesidad de publicar una nota necrológica sobre el compositor, acudieron a la Wikipedia para copiar los datos allí reflejados mientras la falsa cita aún permanecía en el artículo, con lo que ésta salió también publicada en esos medios como verdadera.

La conclusión es clara. Los medios “copian y pegan” contenidos de la Web, en este caso de la Wikipedia, sin demasiado rigor a la hora de confirmar la veracidad de los datos obtenidos a través de esa fuente.

Aunque, como casi siempre en casos así, la interpretación de lo ocurrido presenta diferentes matices según la conclusión que más interese extraer a cada cual.

Shane Fitzgerald lo tiene claro. La Wikipedia ha pasado la prueba de su experimento, el periodismo no.

Y no son pocos los medios que le dan la razón. The Guardian, uno de los que reprodujo la cita, ha reconocido públicamente el error cometido. Y lo hace hablando de las trampas en que cae el periodismo apresurado.

Otros medios, sin embargo, se resisten a reconocer en sus titulares la parte de responsabilidad del periodismo, resaltando más la falta de fiabilidad de la Wikipedia. “Broma de estudiante deja en evidencia la mayor debilidad de Wikipedia”, de El Mercurio Online, es un buen exponente de esa tendencia exculpatoria.

Suponemos que este incidente concreto quedará pronto como anécdota relegada al olvido, sin mayor transcendencia. Pero es un buen ejemplo -otro más- de cómo algunos de esos tópicos utilizados para arremeter desde ciertos sectores del periodismo profesional contra su versión ciudadana no son mas que eso, generalizaciones teóricas que no se corresponden con la realidad cotidiana de Internet.

Cuando desde esos sectores se habla de la falta de rigor y credibilidad de los blogs y el periodismo ciudadano, la Wikipedia aparece también a menudo como paradigma de imprecisiones y arbitrariedades en la información.

Lo que olvidan contar, y que ha quedado meridianamente claro con el experimento de Fitzgerald, es que el periodismo profesional también la usa como fuente.

Vía | C4N

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