Terrorismo, censura y Google Maps

La geolocalización de  contenidos a traves de plataformas como Google Maps, y su elaboración y presentación mediante mashups,  constituyen algunas de las herramientas más potentes y con más futuro al servicio del periodismo digital en general y del periodismo ciudadano en particular.

Acabamos de regresar de la ETech, O’Reilly Emerging Technology Conference 2009, donde hemos asistido a numerosas ponencias sobre novedosas formas de presentar la información mediante mapas.

Sin embargo, mientras en ETech se mostraba el lado esperanzador del progreso tecnológico, muy cerca de allí, en Sacramento, los legisladores estaban manos a la obra con una propuesta de Ley que pretende censurar los servicios de mapeado por satélite como Google Maps y Google Earth, obligándolos a difuminar las imágenes de escuelas, lugares de culto, hospitales y edificios gubernamentales de California.  Esta norma busca prohibir, además, que se muestren imágenes de estos lugares en vistas de calle como Street View.  Las multas propuestas por infringir la censura llegan hasta el cuarto de millón de dólares por día.

¿La razón de esta censura?  Supuestamente, que Google Maps puede servir de ayuda a terroristas a la hora de preparar sus atentados.

La propuesta de Ley está promovida por el parlamentario Joel Anderson, del Partido Republicano.  Este político es bien conocido por otras opiniones polémicas, como su apoyo a la declaración del inglés como lengua oficial de California (para frenar el avance del español) o por su postura de gran dureza contra la inmigración extranjera, en especial la hispana.

Cabe preguntarse si este legislador no buscará también prohibir los mapas de papel, o las cámaras de fotos que permiten fotografiar estos edificios, o el acceso a sus inmediaciones e interiores. Sería lógico, ya que todo esto permite obtener más información aún que la que ofrece Google Maps. Por cierto, la oficina de Joel Anderson está perfectamente mapeada en Google Maps y en Street View, como se puede ver aquí.

En la página web de Joel Anderson encontramos la siguiente perla, que hace su legislación todavía más surrealista:  “Soy miembro de toda la vida de la National Rifle Association.  Defiendo con firmeza las Segunda Enmienda y el derecho a portar armas“.

Parece lógico pensar que la principal amenaza del terrorismo está en la intención criminal, y no tanto en las herramientas que emplea para preparar los atentados.  De todas maneras, cabría pensar que a la hora de restringir el acceso a algunas herramientas, las primeras que deberían ser prohibidas son precisamente aquellas que sirven específicamente para matar, como las armas.

Ironías aparte, esta propuesta de Ley nos recuerda que, en el futuro, los retos para el periodismo ciudadano y la libre difusión de información en internet no van a venir tanto de obstáculos tecnológicos y económicos, como de barreras políticas y legales. Desde esta tribuna estaremos muy atentos para denunciarlas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *