La censura en internet. Un viaje desde Cuba hasta Australia.

Cuba y Australia. Dos países muy distintos pero con algo en común: ambos son foco de atención de los interesados en la evolución de la libertad de acceso a internet.

Cuba es un país con una larga tradición de represión de las libertades en general, y de la libertad de expresión en particular, donde el acceso libre a internet sigue reservado casi exclusivamente a académicos y funcionarios.  Cuba es también patria de la bloguera Yoani Sánchez, Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital, de quien hemos hablado largo y tendido desde esta tribuna.

Boris Moreno, viceministro cubano de Informática, ha hecho hoy unas declaraciones al diario oficial Juventud Rebelde, según las cuales el Gobierno cubano “no descarta” liberar en el futuro el acceso a internet a los usuarios privados.

Una noticia en principio positiva, si bien el propio ministro se apresuró a matizar su afirmación, añadiendo que esto se haría “protegiéndonos siempre de contenidos nocivos como la incitación al terrorismo, la xenofobia, la pornografía y, por supuesto, la incitación a la subversión del orden establecido en Cuba y los contenidos francamente contrarrevolucionarios.”

Desde la isla caribeña, Bloggers Cuba analizaba las palabras del ministro en un interesante artículo, cuyo tono alterna entre la esperaza y la impaciente preocupación.

Las palabras del ministro cubano encuentran un eco insospechado en su homólogo australiano, Stephen Conroy, ministro de internet del país austral quien, desde las antípodas geográficas y políticas de Cuba, lidera una iniciativa para censurar internet en Australia, conocida como la ‘gran barrera electrónica’.  Como ya informamos desde PeriodismoCiudadano.com, esta propuesta normativa busca implantar un sistema de filtros para bloquear contenidos que el Gobierno considere, no sólo ilegales, como la pornografía infantil, sino también  ‘inapropiados’,  como aquellos que defienden la eutanasia o muestran pornografía de cualquier tipo, no sólo infantil. Distintos grupos de ciberactivistas australianos como Get up!NoCensorship.infoElectronic Freedom Project han denunciado que este filtro bloquearía muchos sitios perfectamente legales, y que la lista negra de sitios bloqueados contendría más de 10.000 direcciones de internet (URL). Además, dicha lista no estaría sujeta a apelación, revisión o supervisión.

En este viaje por la libertad en internet desde un extremo al otro del mundo, habría que hacer parada obligada en los países del Golfo Pérsico, Corea del Norte, Irán, y China, por nombrar sólo algunos lugares donde la el acceso a internet está especialmente amenazado.image

La presión popular, el relevo generacional y las nuevas tecnologías -como la navegación anónima y el uso de proxis- están minando cada vez las barreras en los países más restrictivos.  Sin embargo, el ejemplo australiano es muy preocupante y debe llevarnos a no dar por sentadas las libertades de las que disfrutamos en el resto del mundo.

A este respecto, el bloguero español Enrique Dans afirma hoy en su blog que los usuarios de internet pueden agruparse en tres categorías según su actitud frente a  la libertad de acceso a internet:  “los que intentan entender o justificar las restricciones argumentándolas con respecto a los equilibrios que existían antes de que existiese la red, los que intentan luchar contra el recorte de sus libertades con protestas más o menos visibles, y un tercer grupo, sin duda el más numeroso, que simplemente no hace nada.”

Una clasificación tan cínica como real, y que entronca con la cita del filósofo Edmund Burke:

“Es condición necesaria para el triunfo del mal que las personas buenas no hagan nada al respecto”

Esta cita ha sito traída a colación a menudo para explicar fenómenos sociológicos de difícil comprensión, como el ascenso del nazismo en Alemania o el genocidio tutsi en Ruanda.  Una cita que está adquiriendo doloroso significado para los activistas australianos que luchan contra el plan Conroy.

La reflexión con  la que os dejamos es la siguiente: ¿resulta aceptable pertenecer a el tercer grupo, es decir, el de los que no hacen ni dicen nada respecto a la libertad de acceso a internet?

Imágenes tomadas de Get up! y Bloggers Cuba