Periodismo ciudadano y terrorismo

Periodismo ciudadano y terrorismo

Hemos hablado aquí en estas últimas semanas, en diferentes ocasiones, del reconocimiento que el periodismo ciudadano y los medios sociales han tenido a raíz de su protagonismo en la cobertura de los atentados terroristas sufridos en Mumbai. Pero tras esa primera aceptación de su valía informativa, y como sucede invariablemente cada vez que el periodismo ciudadano adquiere ese protagonismo, en uno u otro sentido, el debate que le enfrenta con el periodismo tradicional es inevitable.

Los disconformes con el periodismo ciudadano cuestionan su misma existencia o lo idóneo de ese término para describir la información generada por los ciudadanos y despliegan los supuestos peligros que encierra, a la vez que ensalzan las virtudes del periodismo tradicional. Del otro lado, sus defensores intentan rebatir esas teorías y demostrar que el periodismo profesional no es ni tan virtuoso ni tan perfecto.

“Citizen Journalism vs Established Journalism”, un hilo de debate abierto en los grupos de Flickr tras los atentados de Mumbai, reincide en esas argumentaciones, con defensores y detractores exponiendo sus razones. Pero introduce un factor de peligro del periodismo ciudadano algo inquietante, que en situaciones como la de Mumbai le colocaría, aunque de manera involuntaria, como arma propagandística al servicio de los terroristas.

La reflexión es de Mau_D:

Existe también un potencial peligro en la combinación de terrorismo y periodismo ciudadano. Pienso que los terroristas han de alegrarse de que los periodistas ciudadanos estén propagando el miedo con sus reportajes. Uno de los objetivos principales del terrorismo es ése de sembrar el miedo dentro de una comunidad, perturbando la normalidad de esa sociedad. Los periodistas profesionales pueden estar más en guardia ante los posibles beneficios para los terroristas de lo que lo están los periodistas ciudadanos, y pueden anticiparse a esos peligros mientras realizan su labor informativa.

La posibilidad de difundir información inadecuada puede generar ese miedo, por ejemplo con primeros planos o imágenes demasiado explícitas de gente muerta o herida. Y ese miedo puede eventualmente guiar a una sociedad que ya se ha visto alterada.

Un comentario de iowapix contesta a esos argumentos:

Es como la Administración Bush con respecto a Irak. Tengo comprobado que las agencias gubernamentales, la policía y los magnates de la industria crean mucha más histeria que los ciudadanos. Para eso tenemos los titulares de la CNN. El miedo vende cerveza, todoterrenos y cremas faciales. […]

Son sólo dos opiniones personales, las últimas hasta el momento en ese hilo de debate. Pero seguro que la discusión continuará, aportando nuevos puntos de vista.

Si bien el trasfondo de esa crítica de Mau_D no es novedoso, pues estaría relacionado con la supuesta “irresponsabilidad” del periodismo ciudadano frente a la “responsabilidad” del profesionalismo, lleva al extremo las posibles consecuencias de permitir que cualquiera pueda publicar informaciones por sí mismo, sin la supervisión de un profesional. Si el peligro que denuncia es real o exagerado es cuestión abierta al debate.

Como lo es el que tras ese buen criterio informativo que la crítica supone en los profesionales no se escondan intereses, no siempre bienintencionados, que diseñen cómo ha de ser la información que nos llega.

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Imagen | Flickr de Sameer Gupta