La televisión pone sus barbas a remojar

La televisión pone sus barbas a remojar

televiaj.jpgSe habla largo y tendido de los efectos que la Web 2.0 en general, y del periodismo ciudadano en particular, están teniendo sobre la prensa escrita. Estados Unidos está siendo la punta de lanza de estos efectos y la probeta donde se están ensayando sus consecuencias. Este país se caracteriza por una enorme cantidad y calidad de medios tradicionales en papel, muchos de ellos con un enfoque local, y todos ellos afectados en la actualidad por una crisis sin precedentes. Recortes de plantilla, cierres, reconversiones… la crisis del sector es galopante y no está dejando títere con cabeza. Como recogíamos desde esta tribuna, algunos analistas pronostican la desaparición inminente de la práctica totalidad de la prensa tradicional estadounidense, incluso en sus ediciones en línea.

¿Y la televisión? Cada vez son más los expertos que consideran que es sólo cuestión de tiempo antes de que la televisión sufra las mismas convulsiones y siga el mismo camino que la prensa escrita, especialmente en la medida en que los anchos de banda y las tecnologías de compresión de video van mejorando a pasos agigantados. El mensaje que lanzan los estrategas de los grupos multimedia se resume en este viejo refrán español: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.

La organización para la difusión de nuevas ideas TED acaba de publicar en su blog el vídeo de la intervención de Peter Hirshberg en la Conferencia TED de diciembre pasado. Esta charla ha sido muy comentada y su publicación íntegra no ha pasado desapercibida a los conocedores de esta temática.

La perspectiva de Peter Hirshberg es única: trabajó para Warner, AOL, Microsoft y NBC, lanzó a Apple al negocio multimedia y en la actualidad se sienta en el consejo de Technorati. Además, Peter Hirshberg ha sido testigo directo de52657_254x191.jpg las primeras incursiones de grupos multimedia en internet, primero con la adquisición de Atari por parte de Warner en los años 70 (!) que daría origen a Qube, en 1977, primera televisión por cable interactiva; y, más tarde, con la incursión de Time-Warner en AOL en el año 2000. Como es bien sabido, la irrupción de estas empresas multimedia en el negocio informático fue parecida a la de un elefante en una cacharrería, resultando en perdidas de 400 millones de dólares (dólares de 1977) en el primer caso, y con pérdidas de 100.000 millones de dólares en el segundo caso. En el futuro, quizás veamos lo contrario: los grupos tecnológicos irán erosionando el negocio multimedia hasta fagocitarlo por completo.

La charla de Peter Hirshberg parte de una efemérides interesante: recientemente se cumplieron 60 años de la invención del ordenador y de… la televisión. A través de la evolución del uno y de la otra, Hirshberg desvela las claves del diálogo entre ambos medios, a los que denomina “hermanos rivales”. Cuando apreció la ted_logo.giftelevisión, muchos la consideraron un mero nuevo vehículo para la radio y para el cine, un hecho que les ocultó su verdadero potencial. Del mismo modo, según Hirshberg, no hay que pensar en internet como un vehículo más para la difusión televisiva, sino que estamos ante una forma de comunicación multimedia totalmente nueva y con capacidad de desplazar a la televisión por completo. De hecho, ya hay numerosos estudios en EEUU que demuestran que internet está restando audiencia a la televisión. Igualmente, según muestra Hirshberg en su vídeo, cuando se pide a niños y adolescentes que opten entre privarse de la televisión o del ordenador, la gran mayoría optan sin dudarlo por renunciar a la televisión.

La clave de este desplazamiento, según destaca Peter Hirshberg, radica en la participación de la audiencia. En efecto, la participación ciudadana está difuminado la tradicional distinción entre medio y audiencia e involucrando a los ciudadanos en la generación y transmisión de las información.
Parece indudable, por lo tanto, que la comunicación multimedia del futuro será participativa, conversacional y estará al alcance de todos a través de internet. La televisión debe, sin lugar a dudas, poner sus barbas a remojar.

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