El acto de compartir forma parte de la naturaleza humana

El acto de compartir forma parte de la naturaleza humana

Ignacio EscribanoIgnacio Escribano, editor de Igooh nos envía esta interesante entrevista a JD Lasica (publicada en Igooh) que a continuación reproducimos.

En esta entrevista, JD Lasica, uno de los referentes mundiales en periodismo ciudadano y redes sociales online, habla del futuro de la prensa gráfica y las redes sociales de comunicación online.

Joseph Daniel Lasica -o J.D. a secas, como generalmente se lo conoce en San Francisco y en el Sillicon Valley-, es uno de los referentes mundiales en periodismo ciudadano, redes sociales online y sitios de contenidos generados por los usuarios. Escritor y periodista, empresario y experto en el área tecnológica, renombrado consultor y bloguero, J.D. es, entre otras cosas, co-fundador y director editorial de Ourmedia.org, presidente de Social Media Group y autor de Darknet: Hollywood’s War Against the Digital Generation, un libro sobre la guerra de los derechos de autor y el futuro de los medios de comunicación.

Lo entrevisté semanas atrás en el jardín de su casa californiana, en Pleasanton, una apacible pero pujante localidad a unos cuarenta kilómetros al noreste del Golden Gate, donde empresas como Safeway Inc., Oracle y Kaiser Permanente han montado sus cuarteles generales.

Conversamos distendidamente durante una hora y media como si nos conociéramos de toda la vida. De tanto en tanto, su perra Cocker, que aparecía por el ventanal que daba al living, le imprimía un tono aún más familiar al encuentro.

-“No te encontré en Twitter”, disparó en medio del diálogo, totalmente sorprendido, como si no fuese concebible que alguien no tuviera su perfil en aquel sitio, boom del momento, en el cual la consigna es escribir, en menos de 140 caracteres, “¿Qué estás haciendo ahora?”

J.D. respondió a mis preguntas con una generosidad, humildad y paciencia dignas del mejor docente, y, como buen periodista y amante de las redes sociales, mostró además su interés por la situación actual de la Argentina, con preguntas oportunas que retrucaban a las mías.

Sobre la madera curtida de esas típicas mesas que se utilizan sólo durante el verano, la austeridad de los dos vasos con agua contrastaba con la flamante McBook Air, por cuya pantalla desfilaron un sinfín de sitios y nombres mientras J.D. los iba mencionando: Huffington Post, Twitter, Facebook, Baristanet, Lisa Williams, Drupal, OuthinkMedia, Santa Cruz Sentinel, The New York Times, San Francisco Chronicle…

JD Lasica-¿Qué va a pasar en los próximos años con la prensa gráfica?

-Una buena forma de predecir qué ocurrirá en el futuro es observar qué pasó en los últimos 10 años. Recuerdo que cuando surgió Internet mi editor en jefe del Sacramento Bee, diario en el que trabajé durante más de una década, no permitía que nadie en todo el diario escribiera nada sobre ningún website sin su permiso o aprobación, ya que consideraba que la Red era la competencia del diario. Es decir, que en lugar de adoptar a Internet como el futuro, lo veía como el enemigo. Luego, los años pasaron y llegamos al punto en que los periodistas comenzaron a tener sus propios blogs y a tener más y más participación online. Hoy muchos de los principales diarios del mundo tienen gran parte de su staff con blogs o páginas personales. Algunos de ellos experimentan con wikies… Y, así y todo, hay muchísimos diarios que aún no permiten que sus lectores dejen comentarios en las notas.

-¿Y eso te preocupa?

-Muchísimo. Porque es una de los principales motivos que va a alejar a las audiencias jóvenes de los medios tradicionales. Cuando, en realidad, todo este cambio de paradigma se resume justamente en que la gente ahora también tiene algo para decir.

-Pero lo que la gente tiene para decir no necesariamente son noticias…

-Así es. El nuevo fenómeno son las redes sociales… diarios que permiten que la gente suba fotos de sus chicos graduándose y ese tipo de cosas que, si bien no son verdaderamente noticias, sí son asuntos relevantes para la gente y las comunidades locales. Creo que este tipo de cuestiones sociales serán cada vez más fuertes en los diarios, especialmente en los locales.

-¿Podría decirse que la mayoría del contenido que se publica online es “chatarra”?

-Sí. Y lo interesante es que además ya no tenemos a la prensa tradicional diciéndonos qué leer o qué no, o qué es bueno o malo; las reglas de juego en Internet ahora son otras y éste es un gran cambio de paradigma: somos nosotros mismos, y no la prensa tradicional, los que debemos decidir qué leer y qué no, y qué de todo lo que está allí disponible es material de buena calidad. Hoy el filtro es la gente misma. Y de aquí podemos deducir que uno de los próximos desafíos para la prensa tradicional y las plataformas de nuevos medios consistirá en elevar y hacer disponible la mayor cantidad de información relevante, interesante y útil para su audiencia.

-¿Cuál es la situación actual de la prensa gráfica en los Estados Unidos?

-Los diarios están pasando por el peor momento de su historia, básicamente porque no han sabido cómo adaptarse a los nuevos tiempos digitales con la velocidad que es requerida. Tanto es así que la circulación sigue cayendo a paso sostenido desde hace varios años, al igual que los avisos clasificados y las publicidades.

-¿Y cómo sigue esta historia?

-Calculo que en 10 o 15 años la mitad de los diarios de este país van a desaparecer. Y estoy siendo optimista; porque la verdad es que la debacle de la prensa gráfica tradicional podía haber sucedido mucho más rápido aún.

-¿Qué crees que ocurrirá con esos periodistas?

-Muchos de ellos, que quedarán sin sus trabajos tradicionales, deberán aprender a utilizar nuevas tecnologías y acostumbrarse a contar historias en formato multimedia. Pero también deberán interiorizarse con las herramientas básicas de las redes sociales online. Ya no bastará con saber cómo utilizar la cámara para filmar y sacar fotos.

-¿A que te refieres?

-A un concepto aún mayor, que consiste en encontrar la manera para que la audiencia se interese por las noticias que uno cuenta y que, además, participe.

-Hay un gran componente de creatividad en ese nuevo desafío…

-Así es, porque el rol del periodista actual es mucho más amplio que el que tenía en la antigüedad. Por ejemplo, hoy es fundamental entablar contacto e interactuar con la audiencia, tener un blog propio, responder a los comentarios de la gente, participar junto con ellos en el seguimiento de una historia, entablar conversaciones o chatear con ellos…

-¿Y cuál sería el rol de un diario en ese aspecto interactivo?

-El diario puede funcionar como plataforma, como una plaza pública, donde la gente se acerca a participar, ya sea conversando o debatiendo sobre asuntos que les son de interés.

-¿Siempre deberían participar los periodistas en las conversaciones que se generan entre los usuarios una vez que una nota es publicada?

-Sí, definitivamente, aunque sé que es algo difícil y nuevo para la mayoría de los periodistas que andan, generalmente, muy estresados y cortos de tiempo. Me acuerdo cuando trabajaba en el Sacramento Bee, y algún lector llamaba a la redacción, generalmente se le contestaba mal y pocas veces se le pasaba con quien verdaderamente esa persona querían hablar. De algún modo, esa voz dura que atendía el teléfono hacía la vez de filtro.

-Pero parecería que ese tipo de cosas comienzan a ser parte del pasado…

-Ese tipo de trato no va a funcionar más. El usuario o lector que es tratado así bien puede decirle al medio: “Váyanse a la mierda”, a partir de ahora voy a abrir mi propio sitio donde contaré las historias como se me de la gana. Ahora cualquiera puede ser editor. Así que, al que quiera seguir siendo una fuente de noticias e información le diría que no se olvide del valor de las conversaciones, de la interacción con sus lectores. Esa es, hoy, la llave del reino del mundo informativo.

-¿Algún otro consejo “dorado”?

-Sí, alentar a la gente a que participe, pero de una manera constructiva. Es decir, que no se trata simplemente de abrir comentarios a una nota para que anónimamente se pueda insultar al periodista o a otros usuarios, o cosas por el estilo. Me refiero a un grado de participación en donde el contenido o la temática original terminen enriqueciéndose verdaderamente gracias y por la participación de la comunidad misma.

-En los grandes medios, ¿sólo los autores de las notas deberían interactuar con los lectores?

-No, los más altos editores del medio también tienen la obligación de interactuar con sus lectores o audiencia y eventualmente explicarles por qué se trató un tema de tal o cual forma, por ejemplo. Es más, en sus propios blogs -que, si no los tienen, es recomendable que los tengan- pueden ir contando los entretelones de lo que ocurre con una noticia, mientras esa misma historia está siendo preparada o producida. Es sumamente interesante y fascinante todo lo que se puede hacer actualmente en este sentido.

-Sin embargo, apenas si hay tiempo para investigar, producir y redactar una nota…

-Sí, es cierto, la interacción con la gente también requiere de horas extras de escritura, atención y buena prosa… Pero es también cuestión de acostumbrarse. Por otro lado, la idea de que todo se realiza desde la computadora comienza a ser parte de pasado. Todo este tipo de interacción ya no nos ata necesariamente a la computadora de escritorio. Hoy la interacción online existe está disponible desde los aparatos móviles. Conozco muchísima gente que actualiza sus blogs y que responde a los comentarios y mensajes desde su Blackberry o su iPhone.

-Acá ya nos estamos metiendo en un nuevo capítulo de la historia de la información…

-Nuevo y sumamente revolucionario: estamos ingresando en la era de la interacción online desde aparatos móviles. Es más, todavía no nos hemos dado cuenta del tremendo valor e impacto que este fenómeno encierra en sí mismo. Si hoy yo tuviera que lanzar un sitio de redes sociales online definitivamente llevaría mi principal foco de estudio y atención a la tecnología móvil.

-¿Y cuál sería tu principal desafío?

-Muy simple: me preguntaría y encontraría la manera de alentar a que la gente participe contando historias o reportando lo que ocurre en los lugares donde están, a cada instante, a través de sus aparatos móviles. Hoy es posible localizar la ubicación geográfica exacta gracias a los sistema de GPS; de esa forma, conociendo dónde están los potenciales “reporteros ciudadanos”, un diario o medio de comunicación puede enviarle un mensaje pidiéndoles que reporten (con texto, fotos, audio, videos) qué ocurre en el lugar donde están ellos en ese momento.

-¿Crees que la gente está dispuesta a hacer ese trabajo gratis?

-Eventualmente se pagarán algunos materiales, tal vez menos de lo que hoy se les paga a los reporteros profesionales. De todas formas, ya hay mucha gente enviando contenidos a diversos medios de manera totalmente gratuita. Pero creo que en algún momento habrá algo de dinero de por medio ya que es bastante trabajo hacerlas.

-Bueno, nadie quiere trabajar gratis.

-Es cierto, no obstante la sensación de pertenencia con la comunidad es muy fuerte en las redes sociales online, y hay mucha gente dispuesta a registrar acontecimientos de manera gratuita por el sólo hecho de compartirlo con los demás. ¿Quién hubiera pensado, tres años atrás, que cientos de miles de personas hoy estarían subiendo y compartiendo videos online? Yo hubiera dicho que se trata de una locura que jamás sucederá.

-Pero vino YouTube y se encargó de afirmar lo contrario…

-Es que hay una suerte de necesidad innata en nosotros que desea compartir con los demás; queremos dar a conocer lo que vemos, hacemos, pensamos… Definitivamente, el acto de compartir forma parte de la naturaleza más básica del ser humano.

Entrevista y fotografía: Ignacio Escribano.
Vía | Igooh

2 Comentarios

  1. Aguililla
    Publicado el 30 de septiembre de 2008 a las 15:59 | Enlace permanente

    Que buena entrevista, me gusta lo que dice de los periodistas tradicionales o se ponen las pilas o lo llevan claro..

  2. Aguililla
    Publicado el 30 de septiembre de 2008 a las 17:59 | Enlace permanente

    Que buena entrevista, me gusta lo que dice de los periodistas tradicionales o se ponen las pilas o lo llevan claro..