Periodismo ciudadano en zonas de conflicto

Periodismo ciudadano en zonas de conflicto

ojo-conficto.jpgHacer de periodista ocasional no es difícil, sólo hay que estar en el sitio indicado en el momento correcto. Pero si vives en una zona de conflicto, contar la realidad como la vives puede costarte la vida.

La filosofía Web 2.0 también ha llegado a los medios de comunicación. Podemos enviar nuestras historias, fotografías, y vídeos a los principales programas de noticias. Es el periodismo ciudadano. Sin embargo, en la mayoría de países del llamado “primer mundo”, hacerlo no representa ningún riesgo.

Los verdaderos héroes desconocidos son aquellos que se arriesgan a hacer llegar al resto del mundo su voz desde lugares en guerra, azotados por violencia asociada a etnia, religión, o postura política. Cuando vemos las noticias, las crónicas desde aquellos lugares pueden pintar la situación de maneras radicalmente diferentes dependiendo de la afiliación política o la nacionalidad del medio que las difunda.

Así, contar con ciudadanos anónimos dispuestos a contar lo poco que ellos ven en su día a día es, más allá de uno de los ejercicios más valientes de defensa de la libertad de expresión, una fuente de información no manipulada que nos hace comprender un poco mejor la situación real de esos lugares.

Claro está, la verdad es un arma muy poderosa, por lo que detectar y silenciar estas voces es, muy a menudo, tarea prioritaria de los gobiernos de esos países. Ejemplos claros los tenemos en Irak, China, o, más recientemente, en Pakistán.

observatodo-logooo.jpgPor suerte, las herramientas con las que cuentan los periodistas ciudadanos son más variadas y capaces de garantizar su anonimato. Comunidades de bloggers internacionales, deseosas de hacerse eco de las noticias publicadas para que éstas tengan eco a pesar de que se cierre el sitio web original donde fueron publicadas, sitios donde publicar fotografías y vídeos, y un largo etcétera, son el “arsenal” con el que cuentan aquellos empeñados en difundir la verdad.

Si hay un país en el que los periodistas ciudadanos se enfrenten a un peligro real de muerte, ese es China. Cada pocos meses conocemos noticias de bloggers o de personas que simplemente intentan tomar fotos o vídeos de una manifestación, que mueren a causa de disparos accidentales de la policía, o que son arrestados por intentar conspirar contra el gobierno.

El 14 de Enero, Wei Wenhua, de 41 años, estaba grabando una protesta de campesinos contra el vertido masivo de productos químicos en la provincia de Hubei, cuando fue apaleado hasta la muerte por la policía. Desgraciadamente, no es un hecho aislado, y por cada muerte o encarcelamiento que sale a la luz, hay diez más que nunca llegan a oídos de la comunidad internacional.

Con la popularización de Internet a nivel global y el mayor acceso a recursos como teléfonos móviles por más y más personas en zonas de conflicto, ya podemos acceder a muchos más puntos de vista de una misma noticia, y decidir por nosotros mismos qué es lo que está pasando, sin que nos lo transmitan como dogma los medios de comunicación tradicionales.

Vía | terra.es